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domingo, 19 de agosto de 2012

Los bares de John Ford

Tal y como habíamos propuesto aquí, y con el aderezo que le dieron vuestros suculentos comentarios, salieron a la luz muchos bares (clubs, lujosos restaurantes, bodegas, pubs, tabernas, cantinas, tascas, ambigús...), bares que, de una forma u otra, son eje esencial de alguna película. Recogí los ejemplos, pocos y someros, que contemplaba la edición española de la Wikipedia. Pero eran muchos, muchísimos más, QED. Tantos que, de ser necesario y encontrar las fuerzas y la motivación suficientes, intentaríamos catalogar.

Pero será porque es verano, será porque el bar y el estudio hacen un difícil contubernio y porque nuestra intención no era la exhaustividad, mejor seguimos el camino que habíamos emprendido y vamos parando en algunos sitios recomendados. Esta vez, de la mano de John Ford, ya que ni más ni menos que en tres ocasiones fue mentado. Ni que decir tiene que he aprovechado la ocasión para volver a ver estas películas y, aunque sobra decir esto, recomendarlas.



  • My Darling Clementine (Pasión de los fuertes, 1946). Valga el Oriental Saloon de Tombstone como ejemplo de estos lugares tan característicos del viejo oeste. En la realidad, el saloon de Tombstone era el Bird Cage (1881-1889), un lugar que hacía las veces de bar, salón de juegos, teatro y prostíbulo, y cuya mala fama está atestiguada por 26 asesinatos durante los años que permaneció abierto, al más puro estilo far west. En la película, el saloon comparte protagonismo con el local del barbero-dentista, que a su vez hace de baños públicos, y con la Mansion House, el hotel-restaurante. La historia que aquí se desarrolla es de sobra conocida, aunque la revisión del tiroteo en el OK Corral está magnificada en la versión fílmica: Wyatt Earp (H. Fonda) no era un experto con las armas; sus motivos no son tan nobles como reza el guión; los muertos de la película no son los que eran; etc. Y por último, y en realidad lo único que nos llama la atención, Ford ha hecho una gran barra y un enorme saloon cuando en realidad debía tratarse de un lugar mucho más pequeño, con la clara intención de rodar escenas que en un espacio más pequeño serían impensables. En fin, uno de esos detalles que el irlandés se sacó de la chistera.


  • The Quiet Man (El hombre tranquilo, 1952). Llegamos a Innisfree, al Cohan, metidos en el cuerpo de un desorientado John Wayne que busca el idílico pueblo de su infancia cuya memoria su madre ha mantenido viva en él. En realidad, ni Innisfree existe ni el bar de Cohan existía en el momento del rodaje. En realidad se trataba de la aldea de Cong, y el local era... ¡una tienda! Ante la demanda de los turistas, el local fue remodelado y en septiembre de 2008 se inauguró el pub, respetando en lo posible el decorado de la película.Ya nuestro amigo Juan Ortiz (Zitor) nos contaba muchas anécdotas del evento en este artículo, que os invitamos a leer. Como anécdota, cabe mencionar que uno de los barcos que sale en Donovan's Reef, película de la que vamos a hablar a continuación, se llamaba Innisfree.


  • Donovan's Reef (La Taberna del Irlandés, 1963). Vilipendiada por muchos, catalogada de menor, incomprendida o ignorada, esta película de Ford pasó a la historia por ser su última colaboración con John Wayne. Está ambientada en la ficticia isla de Haleakaloha, en la Polinesia Francesa (en realidad, en la isla hawaiana de Kauai, al parecer una de las zonas más húmedas del planeta. Para conocer más datos sobre los lugares donde se rodó podemos visitar este enlace). El famoso Arrecife pertenece a Donovan (J. Wayne), aunque parece regentarse solo. En él comparten protagonismo el policía (Mike Mazurki), a quien una cerveza en mano le distrae de cualquier obligación; una máquina tragaperras que no funciona pero cuyas luces atraen a los nativos, que le siguen echando monedas; un gramófono que tampoco funciona; y Gilhooley (Lee Marvin), un personaje recién llegado a la isla, histriónico e infantiloide, con la sana intención de pegarse una paliza con Donovan. ¿Motivos? Ambos cumplen años el mismo día, ya está. En realidad, los errores de localización son abundantes, señor Ford: Donovan, Gilhooley y el doctor Dedham (Jack Warden) llegaron a la isla tras un combate con los japoneses en la 2ª Guerra Mundial, aunque en realidad no hubo combates allí. Por otra parte, el nombre de la isla significa, por lo que sé de esta noble lengua, Casa de la Risa y del Amor, un nombre perfecto para lo que ocurre en la película... pero en perfecta y noble lengua hawaiana (se supone que estamos a más de 4000 km de Hawai). Además, la protagonista femenina de la película, Amelia, que ha venido a la isla desde Boston para conocer a su padre (bueno, y a convencerlo por "las buenas" de que no herede una serie de acciones de la compañía naviera de la familia) llega a la isla en un velero procedente de Honolulu (¿no queda esto un poco lejos de la Polinesia Francesa?). Estos y algunos detalles más que simplemente se hubieran solucionado ambientando la película donde realmente se rodó. A pesar de la comicidad efectiva de muchas de las escenas; a pesar del desfase de otras gracias del guión; a pesar de los errores históricos y de localización; a pesar de todo eso, la película consigue transmitir, en clave de comedia, una soslayada denuncia a la superioridad americana y sus buenas costumbres, a su racismo y a su doble moral. Pero bueno, eso es otra historia, y de eso ya nos habló también nuestro amigo Josep aquí, y nuestra amiga Abril aquí y aquí (esta vez con dibujos). Al final de la película, y siguiendo el enfebrecido guión, Donovan regalará su preciado arrecife al camarada Gilhooley, como muestra la foto:


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martes, 28 de diciembre de 2010

'Upstream': John Ford contracorriente

Esta es la historia de un hallazgo, una restauración y una  enorme sorpresa.

En 2009 Brian Meacham, de los archivos de la Academia de Artes y Ciencias del Cine en Los Ángeles (EE.UU.), visitó a Steve Russell, director del Archivo Cinematográfico de Nueva Zelanda. Éste le informó que el archivo neozelandés guardaba decenas y decenas de películas estadounidenses que databan de las décadas de los años diez y veinte y que habían quedado en Nueva Zelanda porque en aquellos tiempos los estudios consideraron que el flete de regreso era muy caro.
En junio de 2010 la Fundación Nacional para la Preservación del Filme (NFPF) anunció el retorno a EE.UU. de 75 películas de esas películas, y entre ellas una joya, 'Upstream', la última película muda de John Ford y que se creía irremediablemente perdida.
Desde ese momento se inició la restauración del filme, que culminó en una premiere realizada el pasado 1 de septiembre en el Samuel Goldwyn Theater de Beverly Hills.

La traducción del título que podemos encontrar tanto en imdb como en 'Tras la pista de John Ford', de Joseph McBride, es 'Ser o no ser',  que no le cuadra mal, tanto por la referencia al famoso pasaje de Hamlet que interpreta el protagonista, como porque nos pone en la pista de las crisis acerca de su sexualidad que tienen los personajes. De forma más literal la podríamos traducir también como 'Aguas arriba' o 'A contracorriente', clara alusión a la singular ruptura de convencionalismos que se muestran en la película.

La película, de una hora de duración, se encuentra en muy buen estado y causó un auténtico revuelo en su reestreno, en seguida comprenderéis por qué. En clave de comedia loca, nos narra la historia de un triángulo amoroso muy singular.

Creemos que va a ser difícil que la podamos ver por aquí, al menos a corto plazo, así que hemos hecho una reconstrucción de su trama con los fotogramas, críticas y comentarios que han ido apareciendo en páginas americanas a raíz de su presentación.

Eric Brashingham, interpretado por Earle Foxe, es un actor engreído y último exponente de una larga saga de actores famosos, del estilo de los Barrymore. Pero aunque él no lo crea es muy mediocre, hasta el punto que en Nueva York no tiene ninguna repercusión e incluso es objeto de cierta mofa. El motivo que ocasiona las burlas es que su amaneramiento es evidente, tanto en el escenario como fuera de él.

Primera gran sorpresa de la cinta. Que recordemos, no existe ningún personaje gay en el resto de la filmografía que se conserva de Ford, muy al contrario, sus personajes masculinos protagonistas se suelen caracterizar por ser "tipos duros".

De todas formas hay que apuntar que en la época, y sobre todo en la comedia, no era raro encontrar personajes homosexuales que se utilizaban para la creación de gag. Su tratamiento era muy estereotipado, exagerando notablemente su amaneramiento para que un público popular pudiera distinguir sin necesidad de palabras a los personajes gays. Como ejemplo podemos ver uno de estos personajes en una escena de 'Detrás de la pantalla' (1916) de Charles Chaplin.

El caso es que a Eric le sale la oportunidad de ir a Londres nada menos que a interpretar Hamlet, y allá que se va a conquistar al viejo imperio.

Mientras tanto, en Nueva York están los otros dos vértices del triángulo, Gertie Ryan, interpretada por Nancy Nash, y John Rogers, interpretado por Grant Withers, novios y pareja en un espectáculo de variedades.

"Juan Rodriguez... el romántico
joven lanzador de cuchillos castellano
que nació en Iowa como John Rogers"
En el espectáculo Juan Rodríguez, lanzador de cuchillos, es un perfecto exponente del "macho latino" y tiene a su merced a la chica, que sumisa arriesga su vida y confía en su habilidad y buen tino.

Pero cuando el espectáculo acaba vuelve a ser John Rogers, un muchacho tímido y un tanto pusilánime que se ve dominado por el fuerte carácter de Gertie, quien acostumbra a vestir con ropa masculina.

La interpretación del actor en Londres causa auténtica sensación. Sorprendentemente su exagerado amaneramiento, lejos de causar risas como le ocurría en Nueva York, es recibido con entusiasmo por el público inglés, acostumbrado a las interpretaciones británicas de la época muy engoladas y serias. Tanto el público como la crítica creen descubrir en él una original y más humana recreación del personaje.

En una de las escenas más hilarantes de la película, y que con otra clave nos hace recordar a la famosa de 'To be or not to be' de Lubitsch, vemos cómo el público atiende admirado al parlamento de Eric mientras que los actores que comparten escena con él no dan crédito a lo que están viendo. Las caras que ponen y los ademanes que realizan son dignos de las mejores piezas del esperpento.

A estas alturas ya resulta indudable la notable influencia que en el filme tiene la obra de Murnau, y que luego se haría patente en las siguientes películas de Ford. Las sombras marcadas, contraluces, encuadres poco convencionales, travellings, movimientos de cámara, etc, se repiten a lo largo de la película y resultan más sorprendentes porque se adaptan muy bien al ritmo de comedia rapidísima que se nos presenta.

Hay que recordar que en el momento en el que se estaba rodando esta película Murnau se encontraba en Estados Unidos invitado por la Fox para rodar 'Amanecer'. Sabiendo la admiración que Ford  sentía por el director alemán, no es raro pensar que le visitara en su set de rodaje y que se viera fuertemente influido por su trabajo. Como sabemos, poco después realizó un viaje a Alemania para poder observarle en su propio terreno.

"Dr. Claude McGuire
Cirugía plástica"
Pero volvamos al argumento de la película. Tras el éxito obtenido, Eric vuelve a NuevaYork muy ufano y claro, las cosas ya no son igual. Ahora la gente le trata con respeto, por lo menos delante de él, incluso buscan su favor.

Una noche está en un café y ante la apabullante presencia de chicas, que evidentemente no son de su interés, se pone a leer el periódico y se encuentra con algo que llama poderosamente su atención, el anuncio que vemos reproducido en el fotograma.

Después se mira en los espejos del local muy atentamente. Parece que está muy satisfecho con su porte y su belleza, así que su interés por el anuncio ¿tendrá que ver con su sexualidad? Desde luego la película en este punto no es explícita, y además es difícil saber cuál podría ser la interpretación del público en la época de su estreno, pero más tarde tiene un par de gags que de alguna manera abundan en ese sentido.

Casualmente Eric se aloja en la misma casa de huéspedes para artistas donde está Gertie. Ella rápidamente se siente atraída por él por su éxito, su porte y porque le hace reir en las cenas. A él le atrae su aspecto, nunca antes había visto un chico tan guapo, es decir, en realidad una chica, pero que parece un chico, y que es muy guapa, pero que a él le parece muy guapo.

"Si la vida en general es una obra
de teatro, entonces la vida en una casa
de huéspedes de gentes del teatro debe
ser un espectáculo de burlesque."
La situación le tiene confundido y ante el aspecto y los modos masculinos de Gertie, una noche le habla del anuncio que descubrió en el periódico. La chica cree que es una broma y le da un ataque de risa mientras el pobre Eric la mira sin entender nada.

Y así el enredo comienza. A partir de aquí los gag y escenas equívocas se suceden vertiginosamente, anticipándose a la screwball comedy y provocando auténticas carcajadas en la platea.

Si bien Ford es conocido por su gusto en introducir la comedia en casi todas sus películas, nunca antes ni después dio muestras como aquí de su capacidad para la comedia pura.

El galanteo comienza. Ella no sabe muy bien cómo comportarse con un chico muy seguro de sí mismo ¡y además gay!. Él a su vez no sabe muy bien cómo comportarse... con una chica.

Como es evidente al poco tiempo todos los residentes de la casa de huéspedes comienzan a chismorrear y especialmente la patrona, mujer seria y de rectas costumbres, a la que si ambos personajes ya le parecían poco recomendables por sus maneras, a partir del inicio de su relación ya no sale de su asombro e indignación.

El idilio continúa y empiezan los problemas. El mentor de Eric, gay como él y según las malas lenguas amante de su padre, está consternado ante la nueva relación de su pupilo y los cambios que percibe en él. Comienza a sospechar que se está enamorando de verdad y no que, como creía en principio, sólo busca una mujer para continuar la saga, como hizo su padre y parece que otros Brashingham. Indignado le recrimina: "¡Si tus antepasados levantaran la cabeza...! ¡Qué vergüenza!".

Por su parte, el padre de Gertie no se muestra menos sorprendido cuando conoce al nuevo amigo de su hija.

La pareja se ve rechazada por sus respectivos entornos. Los amigos de Eric no le perdonan su "traición", las amistades de Gertie no pueden entender qué ve en alguien con una sexualidad tan "definida" y comienzan a pensar si no habrá también algo raro en ella...

Y mientras John, el lanzador de cuchillos y aun novio oficial de Gertie, está consternado y abatido. No comprende qué ve su chica en ese actorucho engreído.

Las secuencias en el cuarto de John son en las que más se observa la influencia de Murnau, tanto por el decorado desnudo como por la planificación e iluminación. Incluso la veladura rojiza solo la usa Ford en esta parte, aunque quizás indique un estado de ánimo.

De la depresión el pobre John pasa a la demencia. Ocupa todo su tiempo espiando a la pareja llenando toda la casa de "discretos" agujeros. Ve que su chica se aleja de él y cada vez está más descentrado, con el peligro que ello conlleva dada su profesión. Gertie, preocupada, se lo comenta al actor, quien todavía resentido por sus burlas con el anuncio del periódico le dice sarcástico: "¡Menos mal que en caso de accidente puedes recurrir al cirujano plástico!".

El idilio entre Gertie y Eric empieza a producir en ellos cambios evidentes. El actor descubre a "La Mujer" y con ello su lado masculino. Ella a su vez descubre su atracción por lo femenino que es Eric, lo que sorprendentemente refuerza su feminidad. Él se hace menos prepotente y más dulce, ella también...

Finalmente Gertie le confiesa al lanzador de cuchillos sus sentimientos, en la escena más romántica de la película: está definitivamente enamorada de Eric.

Si ampliáis el fotograma observaréis que por la ventana se ve un letrero que pone: "coming soon true love will win (muy pronto el verdadero amor vencerá)". Todo un presagio...

Pero otros presagios también se cumplen, en este caso los del mentor de Eric. Su nuevo aspecto masculino hace que nadie esté interesado en contratarle para interpretar papeles serios en el teatro.

A pesar de todo deciden casarse y formar pareja artística. Él es ahora un "latin lover" viril y seductor y ella su dulce amada.

Pero en la intimidad...

  

Al final de la película aparece este sorprendente plano, como si Ford nos quisiese decir que lo que acabamos de ver podría ser la historia de uno cualquiera de nosotros...

Como habréis podido ver, la película es toda una sorpresa. Una comedia delirante, cosa ya extrañísima en Ford, y con una temática muy atrevida para la época. Poco se sabía de ella antes de este extraordinario descubrimiento, hasta el punto que en las más completas biografías de Ford no se hace ninguna referencia a ella. Como mucho aparece en algunas filmografías, y por ejemplo en la de Bogdanovich, con una sinopsis que nada tiene que ver con la realidad. Hay quien después de verla ha empezado a sospechar que su "desaparición" de los archivos de la Fox quizá no fuese tan casual.

También hay quien ha empezado a hacer cábalas e interpretaciones sobre posibles gustos íntimos del maestro hasta ahora no muy analizados o divulgados. En este sentido sorprende el parecido gusto por la ropa masculina y la fuerza de carácter de la chica protagonista con la que para algunos fue el gran amor de John Ford, y con quien mantuvo un romance a partir de su participación en 'María Estuardo': Katharine Hepburn.
Incluso algunos más maliciosamente han sugerido que aparte de su pipa y su pañuelo, Ford tenía otro objeto inseparable del que haría uso en momentos álgidos de fiestas privadas: una liga roja. Aunque no sé hasta qué punto hay que darle credibilidad a este rumor.


La mayor influencia de Murnau se nota cuando aparece el hermano de la protagonista para conocer a Eric:

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martes, 19 de octubre de 2010

CINEFÓRUM DE SOBREMESA (porque el cine nos alimenta...)

Hoy: Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath) John Ford, 1940

Ya estamos aquí con el primer cinefórum para comentar los aromas y sabores que nos ha dejado esta maravillosa película. No voy a opinar sobre ella porque hoy no es este el lugar, sino los comentarios, tan solo daré algunas detalles sobre la producción y las circunstancias del rodaje.

Cuenta Joseph McBride que cuando Ford leyó la novela de John Steinbeck, más o menos en la fecha de su publicación en el verano de 1939, le impactó la similitud entre los desposeídos emigrantes del libro y los irlandeses desahuciados por sus señores durante la Gran Hambruna de 1845-51, narrada por su primo Liam O'Flahertty en su novela "Famine" de 1937, un cataclismo social que provocó un millón y medio de muertos por el hambre y el éxodo de otros dos millones, principalmente hacia Estados Unidos. Los padres de Ford se encontraban entre ellos. Quizás por ello hay quien dice que Las uvas de la ira es su película más irlandesa, porque trata de la pobreza y el éxodo, temas muy vívidos para él y su familia.

Quizás esa también fue la razón por la que por primera vez abordaba un tema contemporáneo, con un fuerte contenido social del máximo interés en su momento. Algo que podía ser lógico en alguien como Ford, no olvidemos que se encontraba en su máximo nivel de compromiso con el Frente Popular y otros activismos, pero no tanto para un sistema de estudios sumamente conservador. El best seller de Steinbeck, con el que octuvo el Pulitzer, había sido prohibido e incluso quemado en algunos sitios, de modo que la decisión de Darryl F. Zanuck, productor de la película, fue muy valiente y se enfrentó a la oposición de la Cámara de Comercio y el Consejo Agrícola de California, que llegaron a exigir que se boicotearan todas las películas de la Fox. Tanto es así, que cuando Otto Brower, director de la segunda unidad, se lanzó a la carretera para rodar imágenes semidocumentales del viaje de los Joad hacia California, Ford empleó un título falso para la producción, Highway 66.

Cuando Zanuck compró los derechos cinematográficos del libro, Steinbeck se mostró muy escéptico con el interés de Hollywood de abordar de forma honesta su contenido, cosa más que lógica si tenemos en cuenta que en ese momento la Fox estaba controlada nada menos que por el Chase National Bank, así que le preguntó si realmente creía en lo que decía sobre la explotación de los emigrantes. Zanuck le contestó que había contratado a una agencia de detectives para investigar las acusaciones sostenidas en la novela y descubrió que "las condiciones eran mucho peores de lo que usted dice".

A pesar de sus promesas a Steinbeck, Zanuck trabajó con el guionista Nunnally Johnson, para atenuar la crudeza de la novela, eliminando la mayoría de las reflexiones sobre la necesidad de una revuelta organizada de las clases desvalidas y suavizando la visión desesperada del autor sobre el sistema socioeconómico americano.

Aun así, cuando Steinbeck vio la película, en diciembre de 1939, le expresó su alivio a su agente: "Zanuck ha hecho algo más que cumplir con su palabra. Ha hecho una película dura y directa en la que los actores se han sumergido tan completamente que parece un documental que posee, ciertamente, una gran veracidad. No se muerde la lengua [...], de hecho, en sus pasajes descriptivos resulta, de lejos, más dura que el libro. Parece increíble, pero es verdad".

En ese aire de veracidad tuvo mucho que ver el director de fotografía, el enorme Gregg Toland en su primera colaboración con Ford. Ambos estudiaron e imitaron el trabajo de fotógrafos del periodo de la Depresión como Dorothea Lange, Walker Evans, Margaret Bourke-White y Ben Shahn, así como las películas documentales que Pare Lorentz rodó para el gobierno, cuyas imágenes habían influido previamente a Steinbeck. Toland empleo su celebrada técnica de "profundidad de campo", que permitía que los objetos que se encontraban lejos de la cámara se vieran con la misma nitidez que los que estaban en primer término, dando a las imágenes una sensación de realismo tridimensional. Curiosamente, el efecto contrario de nuestro modernísimo 3D, donde los fondos siempre aparecen borrosos.

Para sorpresa de los expertos de la industria, Las uvas de la ira fue un rotundo éxito de crítica y público. Frank S. Nugent, crítico del New York Times escribió: "En la vasta biblioteca donde se conserva la literatura fílmica de la pantalla, hay una pequeña y despejada estantería dedicada a las obras maestras del cine, a aquellas películas que, por la dignidad de su argumento y la excelencia de su tratamiento, parecen destinadas a ser obras de arte duraderas. [...] A esa estantería de clásicos del cine, la Twentieth Century-Fox añadió ayer su versión de la novela de John Steinbeck 'Las uvas de la ira'. [...] La dirección, cuando es tan brillante como la de Ford, es de fácil reconocimiento, pero imposible de describir. [...] Las uvas de la ira es tan espléndida como cualquier película tiene derecho a ser."

Ford ganó su segundo Oscar a la mejor dirección y Jane Darwell a la mejor actriz de reparto. La película recibió otras cinco nominaciones, entre ellas la de mejor película y la de mejor actor para Henry Fonda, a quien se lo arrebató James Stewart por Historias de Filadelfia. También obtuvo el premio a la mejor película del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, y Ford fue reconocido como mejor director por esta y por Hombres Intrépidos, también del 40.

Por el contrario, también ha habido ilustres críticos con la película. Orson Welles, reconocido admirador de Ford, decía que no le gutaba porque "la convirtió en una historia sobre el amor de una madre. El sentimentalismo es uno de los vicios de Jack. Cuando lo evita, logra una perfecta inocencia".

Pues vale Orson. Ahora os toca a vosotros comentar si os apetece, desde luego tema hay.
Toda vuestra.

Y la semana que viene hablaremos de... "M, el vampiro de Düsseldorf"

La película que hemos seleccionado para comentar la semana que viene es "M, el vampiro de Düsseldorf", primera incursión en el cine sonoro de Fritz Lang, rodada en 1931. Una joya cinematográfica de esas que (creemos) siempre apetece repasar, descubrir o redescubrir.

De nuevo os dejamos unos enlaces por si queréis leer sobre la película:

- En "revistasculturales.com" tenéis un artículo publicado originariamente en "Dirigido por...".
- En "muchocine.net" podéis leer una interesante crítica.
- En "Cinema de perra gorda" podéis disfrutar de un curioso análisis de la película.
- Tambiés es interesante este "Film Essay" sobre "M", escrito por Stanley Kauffmann para "The Criterion Collection" (en inglés).
- Como siempre, echar un vistazo a las críticas de Filmaffinity nunca está de más.
- En la edición en inglés de Wikipedia, también vienen algunos detalles de interés.

Aunque como siempre os recomendamos verla en mejores condiciones, os dejamos unos enlaces donde podéis ver la película:

- Doblada en español, pinchad aquí.
- En versión original con subtítulos en inglés (no la hemos encontrado con subtítulos en castellano), aquí.

El martes que viene hablamos.
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miércoles, 25 de agosto de 2010

La vida del Buscón llamado Don Jeeter Lester

La picaresca, este género tan característico de la literatura española, encontró en Jeeter Lester a uno de sus personajes más notables. El de Maine dirigió, en 1941 una de sus grandes películas, que no obstante ha sido catalogada de "menor". Para mi asombro y el de muchos, que han visto toda la genialidad de Ford en Tobacco Road (traducido en España como La ruta del Tabaco, aunque creo preferible referirnos a ella con su nombre original, ya que es el nombre de un lugar de Augusta).

Estamos en unos parajes que recuerdan a los de Las uvas de la ira, rodada un año antes, responsable en gran medida de que Tobacco Road no haya sido lo suficientemente valorada (las comparaciones, dice el tópico, son odiosas). El guionista es común a ambas, Nunnally Johnson, aunque parten de fuentes distintas: la novela de Steinbeck y el teatro de Jack Kirkland (aunque basado igualmente en la novela homónima de Erskine Caldwel). Son, en realidad, las dos caras de una moneda. La extrema pobreza que, en Las uvas... obliga a una familia al exilio, en busca de mejores oportunidades. En Tobacco Road el drama es el mismo, pero las reacciones son distintas. Al matrimonio de Jeeter y Ada no le quedan ya hijos en el núcleo familiar, excepto uno medio tarado que pronto se "independizará", y una sobrina, casi un animal acechante, interpretado por una sensual Gene Tierney. Del resto de los hijos, apenas saben nada, y no son pocos: 15 ó 16, ni siquiera ellos lo recuerdan. Y su reacción no es la de acompañar a su prole en busca de un lugar mejor. Son como árboles estériles que continuarán enraizados a la tierra yerma que no les da ya nada que comer. Apenas sobrevivir, aunque sea a costa del robo, de la estafa, de la mentira, de la picaresca.


El tono usado por Ford es cómico, quizá otro de los motivos por los que esta película no fue debidamente entendida en su estreno, en un país que vivía con preocupación su inminente participación en la Segunda Guerra Mundial. Y en este panorama irrumpe un personaje como Jeeter Lester, irónico, pasota, prototipo de antihéroe americano... Sentiremos, no obstante, ternura por él, ternura por la desgraciada Ada, su esposa, que permanecerá a su lado a pesar de todo. Las escenas finales del film, toda una lección de cine, esconden un mensaje descorazonador. El tono se vuelve triste. La imagen de esas hojas arrastradas por el viento hacia ninguna parte son toda una metáfora. Los personajes, convertidos en sombras, bajo el peso del ancho cielo. Los halos de esperanza desaprovechados, qué horrible mensaje es el que Ford nos guardaba.


Considérenla indispensable.
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sábado, 8 de mayo de 2010

John Ford, el patriota rojo

Es muy habitual que la figura de John Ford sea tachada de conservadora e incluso fascista, hasta el punto de haber lastrado su incuestionable valía artística hasta que los jovencitos del Cahier's de Cinema le reivindicaron como maestro. Esta visión demuestra una miopía evidente tan solo observando su obra, tan compleja e incluso a veces contradictoria como su propia vida, y donde conviven tratamientos cercanos al racismo de personajes indios o negros, con apasionados alegatos a favor de estas minorías; o exaltación de valores militares, con obras de marcado carácter social. Aunque para ser justos, también hay quien ha hecho análisis intentando demostrar el carácter libertario de algunas de sus películas, como por ejemplo la inconmensurable "Centauros del desierto".
Sin embargo es poco conocida la actividad política de Ford, y no sólo en su juventud, donde todos somos "un poco locos", sino hasta bien entrada su madurez, digamos cerca de su medio siglo.

Pues sí, ya de joven comenzó a dar muestras de afinidades "sospechosas", y así en su viaje a Irlanda, en noviembre de 1921, se interesó por las actividades del Ejército Republicano Irlandés (IRA) de Éamon de Valera y Michael Collins. Estuvo con su primo Martin Feeney, miembro de una columna volante del IRA, y sus compañeros revolucionarios, a los que entregó dinero para la causa. Dinero por cierto que parece que le fue parcialmente devuelto por la hacienda americana como "gastos laborales". Hay quien dice que posteriormente siguió recaudando y mandando dinero para la lucha irlandesa, aunque no existe constancia documental de ello, pero lo que sí es cierto es que mantuvo su simpatía con ella a lo largo de toda su vida.

También se mostró muy activo dentro de su gremio, convirtiéndose en 1927 en el presidente de la Asociación de Directores de Cine, fundada en 1915 por su hermano Francis y J. Farrell Mac Donald, demostrando ya su liderato en la profesión, aunque parece que esta era una organización bastante fraternal y con poco contenido político.

El 23 de diciembre de 1935 participó en la reunión celebrada en la casa de King Vidor en la que los doce asistentes contribuyeron con cien dólares para la creación del Sindicato de Directores de Cine, acusado por mucha gente de Hollywood de ser de "inspiración comunista", aunque ya sabemos lo dados que son en Hollywood a "inventarse historias". Vidor fue nombrado presidente y Ford tesorero, seguramente por su reconocida habilidad para hacer películas por debajo del presupuesto. Posteriormente le fue ofrecida la presidencia en varias ocasiones, pero él siempre prefirió mantenerse más en la sombra, aunque sumamente activo.

Partidario convencido de la causa republicana durante la Guerra Civil española, fue uno de los fundadores del Comité de Artistas Cinematográficos de Ayuda a la República Española, junto con Dudley Nichols, Dashiell Hammet, Lester Cole, Melvyn Douglas, Fredric March y otros, reuniendo fondos para los soldados republicanos y los refugiados españoles.

En julio de 1937 Hemingway, rojo convencido, fue a Hollywood a recaudar también fondos para la República, y a tal fin se celebró una fiesta en casa de Frederic March y señora a la que asistió Ford. Se proyectó el documental "Tierra española" de Joris Ivens que Hemingway había ayudado a rodar. No sabemos si por la impresión ante la extraordinaria película de Ivens, o por el impacto de la conversación con Hemingway, el caso es que de allí salió una donación por parte de Ford de una ambulancia, que seguro que les vino muy bien a los republicanos en los tiempos siguientes, con todo lo que les cayó encima.

Por esas fechas su sobrino Bob Ford se encontraba en España como miembro de las Brigadas Internacionales y le escribió a su tío para agradecerle su apoyo. Ford le respondió: "Me alegra que [tengas] la parte buena de la sangre O'Feeney. Parte de ella es realmente horrible [...] Somos mentirosos, débiles y unos borrachos egoístas, pero siempre ha habido una sólida rebeldía en la familia y una pasión especial por la justicia. Me alegro que hayas heredado el lado bueno. Políticamente, soy un auténtico demócrata socialista [...] siempre a la izquierda." No me digáis que esta última frase no se podría hasta cantar, a mi me recuerda a alguna de aquellas tonada de Quilapayun

A principios de 1938, Ford se convirtió en vicepresidente, junto con Philip Dunne y Miriam Hopkins, del recién fundado Comité Democrático de Cine, presidido por el novelista Dashiell Hamett. La organización tenía un papel destacado entre los grupos del Frente Popular de Hollywood y su principal razón de ser era la difusión de las causas del liberalismo, el antifascismo y el antirracismo. Su trabajo era ejercer presión sobre los derechos y la legislación de las libertades civiles y hacer campaña a favor de los candidatos progresistas y liberales para las elecciones. También se implicó de forma activa en la Liga Antinazi de Hollywood, otra coalición de izquierdistas y liberales unidos por su lucha contra el fascismo. Todos ellos evidentemente bastante rojos, y muchos de ellos con pedegree, es decir, militantes del Partido Comunista Americano.

Por su posterior trascendencia, cabe destacar su presencia el 17 de mayo de 1938 junto a Frank Capra y Herbert Biberman en representación del Sindicato de Directores de Cine, en el piquete de apoyo del primer día de huelga del periódico Hollywood Citizen-News, provocada por el despido a cinco miembros del staff como venganza por el intento de sindicalizar el periódico. La foto de los tres directores en el piquete naturalmente apareció en la prensa, lo que sirvió para que el Comité de Actividades Antiamericanas, que se creó tan solo nueve días más tarde, apuntara en el expediente de Capra: "La edición del 30 de mayo de People´s World decía que Capra formaba parte del piquete de huelga del Hollywood Citizen, instigada por los comunistas", lo que, junto con otros cargos similares, acabaría causando problemas a Capra durante el periodo de las listas negras de posguerra, obligándole a pedir ayuda a Ford.

Curiosamente durante el mismo periodo, entre 1934 y 1941, Ford ejerció como espía semioficial para la Inteligencia Naval de los Estados Unidos, observando y haciendo informes sobre la importante presencia de pesqueros de arrastre japoneses en las costas de Hawai, Panamá, Méjico, Baja California y varios enclaves del Pacífico. La Inteligencia Naval sospechaba que estaban reuniendo información para la Marina Imperial japonesa y almacenando equipos y suministros para posterior uso de los submarinos.

En 1939 creó el Servicio de Cine y Fotografía de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), predecesora de la CIA, para documentar las acciones militares durante la Segunda Guerra Mundial, suministrar cartografía y realizar reconocimiento fotográfico, aunque no empezó a funcionar hasta 1941.

A nuestros ojos pueden parecer contradictoria la simultaneidad de ambos "activismos", pero quizás no lo sea tanto si tenemos en cuenta que durante la época del Frente Popular los americanos de izquierda tenían entre sus objetivos enfatizar la retórica patriótica como vía para encontrar puntos en común con los liberales en defensa de los principios básicos de la democracia. Planteamiento por cierto que hoy podemos seguir viendo, los documentales de Michael Moore son un buen ejemplo de ello. No sé si en el caso de Moore es sólo una estrategia, pero creo que en el de Ford las dos actividades eran sinceras, la patriótica y la "rojilla", aunque conociendo su perfil más ladino vete tú a saber.

Para terminar con esta sorprendente deriva volvamos al cine. En 1939 se estrenaron nada menos que "La diligencia", "El joven Lincoln" y "Corazones indomables", la informal "trilogía americana" del director, que realizó en el tiempo que le quedaba entre piquete, espionaje japonés, reunión sindicalista y activismos varios. Con esas tres películas Ford entró en la leyenda, con ellas empezó a filmar la historia de América como nadie antes lo había hecho, y con ellas demostró también que efectivamente, y al menos durante una buena parte de su vida, podía ser un patriota rojo.

Después, ideológicamente, para unos maduró, para otros se hizo viejo, pero esa es otra historia...
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viernes, 7 de agosto de 2009

John Ford

"Nunca pensé en lo que hacía en términos de arte, o esto es grande o estremecedor, o cosas por el estilo. Para mí siempre fue un trabajo, que yo disfruté enormemente, y eso es todo".

"Es más fácil conseguir que un actor se convierta en vaquero que convertir un vaquero en actor".

"El ejercicio físico es una bobada: si estás bien, no lo necesitas, y si estás mal, no puedes hacerlo".

"No hago películas para hacer obras de arte. Ruedo películas para poder pagar las facturas".

"Por lo general, me fastidia la música en las películas, un poso por aquí y por allá, al principio o al final (…) No me gusta ver a un hombre en el desierto, muriéndose de sed, respaldado por la Orquesta de Filadelfia".

"No me gusta rodar libros u obras de teatro. Prefiero coger un cuento y ampliarlo en lugar de agarrar una novela y tratar de condensarla".

"Nunca aparecí por la academia para recoger mis 3 Oscars.Una había ido a pescar, en la otra estaba la guerra y la última... ahora recuerdo, de repente estaba borracho".

Palabra de Ford...

Biografía:

Nacido como John Martin "Jack" Feeney (a pesar de que a menudo dijera que su verdadero nombre Sean Aloysius, con el apellido O'Feeny u O'Fearna; el equivalente Gaélico de Feeney) en Cape Elizabeth, Maine, fue el decimotercer hijo de unos inmigrantes irlandeses (John Augustine Feeney y Barbara "Abbey" Curran). Tras su intento por ingresar en la Marina, se traslada en 1913 a Hollywood para trabajar con su hermano Francis Ford, director, guionista y actor en la Universal Studios. Diez años después, adoptó el seudónimo de Jack Ford que pronto cambiaría por John Ford.

Actor y ayudante de dirección en las películas de su hermano, a partir de 1917 empieza a dirigir sus propios filmes para la Universal, eran western interpretados por el mítico Harry Carey uno de los primeros héroes de oeste americano. Hizo gran número de películas mudas, muchas de ellas de baja calidad, que no han llegado a nuestros días. En 1924, hace su primera gran película, además de su primer éxito importante: El caballo de hierro.

Pero fue con el sonoro cuando John Ford se destapó por completo. Ya en 1935 ganó su primer premio Oscar con El Delator. En toda su carrera obtuvo otros tres más: en 1940, por Las uvas de la ira; 1941, por Qué verde era mi valle (arrebatándoselo a Orson Welles y su Ciudadano Kane); y en 1952, por El hombre tranquilo.

En 1939, explotó de verdad su talento. Dirigió La diligencia, con la que el western adquirió la categoría de género mayor. A partir de ahí, las películas que hizo le convirtieron en una leyenda. Además, fue su primera colaboración importante con John Wayne, su actor fetiche que le acompañaría durante toda su carrera. Muchas veces se ha dicho que el personaje de Wayne era el álter ego de Ford: mejor sería decir que era el prototipo de vaquero que el director irlandés se imaginaba.

Otros actores con los que trabajó fueron: Maureen O'Hara, mujer de gran belleza con carácter fuerte para oponerse a los hombres; James Stewart, Victor McLaglen; Ward Bond, su actor de reparto por excelencia, o Henry Fonda. Se supo rodear de un equipo de grandes especialistas. Entre los guionistas cabe citar a Dudley Nichols (La Diligencia) o Frank S. Nugent (The quiet man, The Searchers); en la fotografía trabajó con grandes maestros como: Winton C. Hoch (El hombre tranquilo), Gregg Toland (Las uvas de la ira) o Gabriel Figueroa (El fugitivo).

Durante la II Guerra Mundial hizo su servicio en la Marina, rodando varios documentales. Logró el grado de contralmirante. De vuelta, y a partir de 1947, fue productor de la mayoría de sus películas.

A John Ford se le ha acusado de republicano recalcitrante y de racista. Nada más lejano a la realidad, él fue uno de los primeros directores en dar dignidad a los indios y en su faceta política, aunque le gustaba demostrar cierta ambivalencia, él mismo se declaraba demócrata liberal y, sobre todo, un rebelde.

John Ford es, después de D. W. Griffith, la imagen del cine americano. Cuando se atrevía a demostrar sus sentimientos, sus películas derrochan una lírica insuperable. Películas de tono épico, sabía conjugar perfectamente el drama con pinceladas de verdadera hilaridad. Fue un maestro del tiempo, un gran director de actores a los que sacaba, a veces cruelmente, sus mejores interpretaciones.

Es uno de los directores más reconocidos, como ejemplos decir que el Ford de Francis Ford Coppola es en su honor y que Orson Welles cuando le preguntaron por sus tres directores favoritos respondió: John Ford, John Ford y John Ford.

Ha dirigido más de 60 películas y es de destacar el magnífico tándem que formaba con el actor John Wayne, al que dirigió en 20 largometrajes.

Murió el 31 de agosto de 1973 en Palm Desert a la edad de 79 años. Se dice, según testigos, que sus últimas palabras fueron: "¿Alguien tiene un cigarro?".

"Coge todo lo que hayas oído decir en tu vida... multiplícalo por cien, y seguirás sin tener una idea de John Ford".
James Stewart

“Sus películas dejan la sensación de que se ha respirado en un mundo real”.
Orson Welles

"Ford siempre odió a los policías religiosamente, como por fe. Despreciaba enormemente todo tipo de autoridad, de influencia paterna sobre él; a todos los productores, a todo el dinero; eran sus enemigos. En El delator, el primer día de rodaje reunió a todos los actores y los técnicos en medio del estudio y llevó allí al productor. 'Mirad bien a este tío' dijo Ford, y lo agarró por la barbilla. 'Este es Cliff Reid. Es el productor. Miradlo ahora porque no lo vais a volver a ver en el estudio hasta que esté terminada la película' Y fue así. Nunca volvimos a verlo. Desapareció sencillamente".
Robert Parrish

"Le dije que quería llevar el pelo suelto en El último combate. Como las mujeres de las películas de Ingmar Bergman. Dice: '¿Ingrid Bergman?' No, dije yo, Ingmar Bergman, ya sabe, el gran director sueco. No dijo nada y consideré que más valía cambiar de tema. Pero cuando estaba a punto de salir, dice: 'Ah, Ingmar Bergman, te refieres al tipo que dijo que yo era el mejor director del mundo'".
Carroll Baker


"En los años cincuenta yo era el presidente de la Liga de Directores, durante la época de McCarthy, y un sector de la Liga, encabezado por De Mille, trató de hacer obligatorio que todos los miembros firmaran un juramento de lealtad... en cuanto me lo comunicaron les dije que, como presidente, estaba completamente en contra de esas cosas. Pronto empezaron a salir noticias sobre mí en las columnas de chismorreo '¿No es una pena lo de Joe Mankiewicz? No sabíamos que fuera un rojillo' ... Convocaron a una reunión de toda la Liga..., cuando De Mille dio su gran discurso, hubo un momento de silencio, y Ford levantó la mano... 'Me llamo John Ford', dijo, 'Hago películas del Oeste. No creo que haya nadie en esta sala que sepa mejor lo que quiere el público que Cecil B. De Mille, y desde luego sabe darle lo que quiere. Pero no me gustas, C.B., y no me gusta lo que has estado diciendo aquí hoy. Propongo que demos a Joe un voto de confianza y luego nos vayamos a casa a dormir un poco.' Y eso fue lo que hicieron".
Joseph L. Mankiewicz

"Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra 'arte', y de esos poetas que no hablan nunca de poesía".
"Ese hombre, al que siempre se describió como amargo y secretamente tierno, estaba seguramente mas próximo a los personajes que hizo interpretar a Victor McLaglen, que a los papeles protagonistas de John Wayne".
François Truffaut

"El poeta cinematográfico supremo de los regresos a casa y de las despedidas, de las ultimas paradas y de las causas perdidas".
Andre Sarris

"Es el artista en estado puro, inconsciente y crudo, que carece de intermediaciones culturales estériles e inverosímiles, inmune a la contaminación intelectual. Me gusta su fuerza y su simplicidad desarmante. Cuando pienso en Ford siento el olor de barracas, de caballos, de pólvora. Visualizo tierras llanas interminables y silenciosas, los viajes interminables de sus héroes. Pero por encima de todo siento a un hombre al que le gustaban las películas, que vivía para el cine, que hizo de las películas un cuento de hadas para creérselo el mismo, un cobijo en el que vivir con la alegre espontaneidad del entretenimiento y la pasión".
Federico Fellini

"Me gustan los viejos maestros, quiero decir John Ford, John Ford y John Ford".
Orson Welles

Filmografía como director (época sonora):

El barbero de Napoleón (Napoleon's Barber, 1928)

"Fue la primera vez que se rodó en exteriores con un sistema de sonido directo. Decían que no podía hacerse y yo pregunté: - ¿Por qué diablos no puede hacerse? - Pues no se puede porque... -y me empezaron a hablar en términos muy científicos, de modo que dije: - Bueno, vamos a intentarlo."


Policías sin esposas (Riley the Cop, 1928)

Modesta comedia sobre la rivalidad entre dos policías neoyorquinos, con una breve anécdota que incluía un viaje a Alemania. Producto discreto pero que permite apreciar la soltura narrativa de su director.

Largometraje casi mudo, tan solo cuenta con música y efectos sonoros.

Shari, la hechicera (Black Watch, 1929)

El capitán Donald King, de la armada británica, parte hacia la India en el mismo momento en que estalla la primera guerra mundial, dejando convencidos a sus camaradas de que es un cobarde. En realidad, forma parte de una misión secreta que tiene como fin rescatar a soldados británicos que han sido tomados prisioneros en dicho lugar.
Adaptación de una novela de Talbot Mundy que, veinticinco años más tarde, se convertiría en "El capitán King".

"Esa fue otra película que cambiaron cuando me fui... Sheehan [productor] contrató a Hare para que dirigiera una escena de amor entre McLaglen y Myrna Loy. Y resultaron verdaderamente horribles... Cuando lo vi me dieron ganas de vomitar."

El triunfo de la audacia (Salute, 1929)

Modesta comedia deportivo-militar con una trama sumamente convencional pero con un tratamiento cinematográfico de asombrosa agilidad.

"Nos llevamos allí todo el equipo de fútbol de la Universidad de California del Sur; trabajaban Ward Bond y John Wayne, ambos perfectamente adecuados para todo, de manera que cuando necesitábamos un par de muchachos que dijeran unas palabras los escogía a ellos, y acabaron por tener papeles."

Viva la ambición (Strong Boy, 1929)

Strong Boy es un reputado cargador de equipajes, por lo que pronto será ascendido de puesto. Está enamorado de Joy, una bella chica, que a pesar de su buen hacer en el trabajo no consigue alcanzar el puesto que ella desea.
El intrépido (Born Reckless, 1930)

Esperando utilizar la publicidad que de ello se pueda derivar para ser reelegido, un juez condena a un conocido gangster a luchar en la guerra.

"El argumento -algo de gangsters- no era muy bueno, y en medio de la película se van a la guerra, de manera que metimos un partido cómico de béisbol, en Francia. Aquello sí me interesaba."

Tragedia submarina (Men Without Women, 1930)

Al colisionar durante una tormenta con un barco, el submarino de la armada americana S13 se hunde en los mares de China, y los catorce hombres que componen la tripulación quedan atrapados en su interior, sin esperanzas de sobrevivir...

"Fue la primera película de submarinos que se hacía con un submarino de verdad. Era una película muy eficaz... para aquellos tiempos; hay unos tíos encerrados en un submarino y acaban por rescatarlos, pero uno de los hombres tiene que quedarse, cosas que pasan."

Río arriba (Up the River, 1930)

Dos prisioneros se escapan de la cárcel para ayudar a una pareja que, tras cumplir su condena, se instaló en una pequeña localidad para que nadie conociera su oscuro pasado. Ahora la pareja ve amenazada su felicidad por un deshonesto vendedor que quiere implicar al hombre en sus fraudulentas actividades.

"Sheenan quería hacer una gran película acerca de una fuga de la cárcel, así que hizo que una mujer escribiera el argumento, y fue una porquería. Luego se marchó algún tiempo, y cada día Bill Collier y yo volvíamos a escribir el guión. Tenía tantas posibilidades humorísticas que al final resultó una comedia que trataba de todas las cosas que pasan en una cárcel... La hicimos en dos semanas; era la primera película de Tracy y Bogart, y estuvieron estupendos; entraron inmediatamente como superclases."

El doctor Arrowsmith (Arrowsmith, 1931)

Martin Arrowsmith es un joven e idealista doctor que, tras graduarse, se ve obligado a renunciar a un puesto como investigador con el prestigioso Dr. Max Gottlieb para casarse con la enfermera Leora Tozer. Regresa a su hogar natal en el campo, estableciendo una pequeña consulta, y en su tiempo libre desarrollará un suero para detener una mortal plaga del ganado.

Mar de fondo (The Seas Beneath, 1931)

Las hazañas de un buque dedicado a localizar y destruir submarinos alemanes durante la Primera Guerra Mundial constituyen la base de unos de los films menos conocidos de su director, que quedó poco satisfecho con los resultados. Pese a su convención, viene a ser un esbozo de una serie de arquetipos que Ford tratara en profundidad en su obra posterior.

"Salieron bien las escenas de batallas, pero el argumento era malo."

“Mar de fondo es, creemos, el primer film americano en el que los beligerantes se expresan en su lengua respectiva (…) Los fragmentos en el que el ‘Q Ship’ y el submarino se dan caza, se persiguen en una mañana luminosa y glacial, se espían y juegan al escondite, son dignos del mejor cine. La tensión dramática es extraordinaria” (Jean Mitry)

La huerfanita (The Brat, 1931)

"Fue una de aquellas cosas del diablo que le daban a uno, pero hicimos una pelea con dos mujeres que se convirtió en una pelea de verdad, porque se odiaban a muerte, ¡y se dieron una! Iba a separarlas y luego pensé: 'Al diablo con ello, que se peguen; no va a pasarles nada' Muy divertido."

Hombres sin miedo (Air Mail, 1932)

El peligro que conlleva volar en condiciones meteorológicas adversas precipita la salida de un par de pilotos de la compañía de servicio postal aéreo estadounidense. Para cubrir las dos bajas, Mike Miller decide contratar a Duke Talbot, aún a sabiendas de su forma temeraria de volar. Por su parte, Mike se ve forzado a cubrir la otra vacante. La toma de esta decisión no puede ser menos oportuna, ya que al asumir su nuevo cargo, Mike sufre un aparatoso accidente aéreo en una zona montañosa. La única solución para rescatar con vida a Mike pasa por la habilidad de Duke a la hora de desafiar el riesgo que corre, trasladándose al punto donde ha tenido lugar el siniestro de la avioneta pilotada por su jefe y compañero.

Carne (Flesh, 1932)

Extraño melodrama, basado en un relato de Edmund Goulding, que ilustraba las desventuras americanas de un boxeador alemán, explotado por unos gángsters y despreciado por la joven de la que se ha enamorado. No parece un material demasiado adecuado para John Ford, aunque éste supo conferirle un tono entre melancólico y sombrío que le confiere un extraño atractivo.

Doctor Bull (Doctor Bull, 1933)

Pese a su prestigio profesional, el doctor George Bull comienza a ser puesto en entredicho por alguno de sus vecinos del pueblo en el que ejerce la medicina por sus frecuentes visitas a una viuda. Las cosas se complicarán todavía más cuando se desate en la localidad una epidemia de tifus...

“Nadie podía escribir para Will Rogers, así que le dije: ‘éste es el guión, pero éste no eres tu; las palabras sonarán falsas saliendo de tu boca. Sólo aprende el sentido general y recita las líneas en tus propias palabras’ (…) Doctor Bull tenía una historia algo deprimente, pero Will se las arregló para ponerle humor al asunto. Finalmente fue una muy buena película, se transformó en una de las favoritas de Bill”.

Peregrinos (Pilgrimage, 1933)

Una madre posesiva empuja a su hijo a alistarse en la Primera Guerra Mundial para evitar que se case.

“Durante muchos años, especialistas en Ford como Tag Gallagher y Joseph McBride han venido señalando a este melodrama inusual como una de las obras maestras desconocidas del director. Y ahora que finalmente la película ha sido restaurada digitalmente, esas afirmaciones quedan totalmente justificadas” (Jonathan Rosenbaum).



El juez Priest (Judge Priest, 1934)

El juez William "Billy" Priest vive en una patriótica y muy confederada región sureña. Allí, viudo y muy dedicado a su trabajo, Priest se enfrentará al caso más difícil de su carrera. Mientras, también tendrá que ejercer de casamentero con su tímido sobrino.

“En cierto sentido, Judge Priest marca el nacimiento del poeta en Ford” (Dave Kehr).

La patrulla perdida (The Lost Patrol, 1934)

Durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de soldados británicos se pierde en medio del desierto de Mesopotamia cuando su comandante, el único que conocía el destino de su misión, es asesinado por un disparo de unos bandidos...

"Era un estudio de caracteres. Se llegaba a conocer la biografía de cada uno de los hombres. La rodamos en Yuma en dos semanas."

Paz en la tierra (The World Moves On, 1934)

La historia de un siglo (1824-1924) de una poderosa dinastía de Louisiana. Empieza con el testamento del patriarca, que manda a su hijo a regentar las sucursales francesa, alemana e inglesa de la empresa y termina cuando los descendientes se recuperan del derrumbe que provocó la 1ª Guerra Mundial.

"Verdaderamente fue una película asquerosa, no tenía nada que decir y no había posibilidades de comicidad. Pero, qué diablo, eso era lo que representaba 'estar contratado'."

El delator (The Informer, 1935)

Traición entre amigos para un conocido filme de Ford. Rodada en apenas 3 semanas. En el agitado Dublín de los años veinte, Gypo Nolan, un tipo sin oficio ni beneficio, expulsado del Ejército de Liberación Irlandés y con tendencia a empinar el codo, sueña con viajar a Estados Unidos en compañía de su novia, Katie, que se gana la vida como prostituta. Animado por la recompensa que ofrecen las autoridades, Gypo delata el paradero del activista Frankie McPhillip, un viejo amigo y compañero...

"Me divertí haciéndola. Estábamos viendo el copión y le pregunté al productor: - ¿Has visto cuando le pegaban el tiro a Wall Ford y se caía por la ventana? - Oh, sí -dijo. - ¿Oiste el ruido que hacían las uñas en el alféizar al caerse? - Oh, sí -dice-, pero eso lo podemos quitar de la banda sonora. - Dios mío-dije-, ¡podemos quitarlo de la banda sonora! ...Ahí teníamos ese efecto tan dramático del tío al que acaban de pegar un tiro, que araña el alfeizar con las uñas, y el tío dice 'podemos quitarlo de la banda sonora'."

Barco a la deriva (Steamboat Round the Bend, 1935)

Mientras que el sobrino del doctor John Pearly debe juntarse con su tío para navegar sobre el Mississipi en un viejo barco a vapor, es arrestado por el crimen de un hombre que le impedía marcharse con Fleety Belle, con la que tenía la intención de casarse. El joven hombre es condenado al ahorcamiento. El doctor intentará todo para salvar a su sobrino...

"Debería haber sido una película estupenda, pero entonces se cambió de estudio y vino un jefe nuevo que quería lucirse, de manera que volvió a cortar la película y quitó todo lo cómico."

Pasaporte a la fama (The Whole Town's Talking, 1935)

Jones es un tipo normal y corriente, simpático y de buen humor, trabajador ejemplar. Su problema es que tiene un enorme parecido con Marion, el peligroso gángster que asola la ciudad con sus fechorías. Tras ser detenido en varias ocasiones, víctima de esta confusión, la policía decide elaborar un salvoconducto especial para Jones. Con esta identificación, Jones podrá recuperar su vida cotidiana, sin verse sobresaltado por los crímenes de Marion. Pero las cosas se complican cuando el malvado Marion descubre la existencia de este salvoconducto, y decide aprovecharse de la situación en contra del pobre Jones.

María Estuardo (Mary of Scotland, 1936)

María Estuardo abandona Francia y regresa a Escocia, dispuesta a ocupar el trono del que es heredera. Pero los conflictos se acumulan: la nobleza le es hostil, comenzando por su medio hermano el conde de Moray, y su apego al catolicismo choca con la fe que predica John Knox, fundador de la Iglesia presbiteriana en Escocia. Por otro lado, su prima Isabel Tudor, hija ilegítima de Enrique VIII, teme que reclame la corona inglesa. Su único aliado es el conde Bothwell, comandante de las tropas escocesas, de quien se enamora. Pero por motivos de estado, debe casarse con Lord Danley, que no tardará en ser asesinado. Las intrigas y las tensiones se agravan.

Prisionero del odio (The prisoner of Shark Island, 1936)

En 1865, pocas horas después del asesinato del Presidente Lincoln, el doctor Mudd ayuda a John Wilkes, un pobre hombre que se le presenta con la pierna rota. Resulta que John Wilkes es el asesino y se ha roto la pierna mientras huía. Arrestado y acusado de complicidad, el doctor Mudd es condenado a perpetuidad en la cárcel de Shark Island, donde sufrirá los malos tratos y el odio de los guardias, especialmente del sádico sargento Rankin.

“Un hombre se defiende contra la injusticia que pesa sobre él y lucha solo contra todos. (…) Una vez más el individuo se destaca del medio y pasa a ocupar el primer plano. El hombre no lucha libremente para afirmar sus convicciones, su valor o su fe. Lucha como prisionero, como inocente que quiere probar su inocencia, como condenado que quiere escapar, cueste lo que cueste, a una absurda fatalidad” (Jean Mitry).

La Osa Mayor y las estrellas (The Plough and the Stars, 1936)

Una joven esposa irlandesa intenta vivir tranquilamente alejada del caos político. Pero su marido, miembro del IRA planea un golpe contra la oficina de correos de Dublín. Relata la historia de un matrimonio absolutamente implicado en la lucha por la independencia de Irlanda durante la fallida insurrección de Pascua de 1916.

"Cuando terminé la película, otro de los jefes del estudio dijo: - ¿Por qué hacer una película en que estén casados un hombre y una mujer? Lo principal en el cine es el amor o el sexo. Si se tiene a un hombre y a una mujer que están casados desde el principio, ¿a quién le va a interesar?"

Huracán sobre la isla (The hurricane, 1937)

Manikoora es una isla de los mares del Sur azotada por los tifones, aunque hace años que este lugar no ha sido "castigado". Ahora es una colonia francesa cuyo gobernador, Delege, ejerce una autoridad que está lejos de los usos y costumbres tradicionales de los nativos. Éstos saben que, cuando la tiranía llega a cierto límite, los pájaros abandonan la isla y el mar se levanta de forma violenta. En esta isla surge una historia de amor entre dos nativos, Marama (Dorothy Lamour) y Terangi (Jon Hall), un romance en peligro cuando este último es encarcelado injustamente en Tahiti...

"Tiene gracia. Sam Goldwyn nunca molestó a nadie, de hecho, visitaba el plató muy poco. Pero cuando le enseñé Huracán sobre la isla dijo: - No está lo bastante personalizada."

“Para el realizador, esta película -una de las más sensuales en su filmografía- fue como volver a los días del cine mudo. Hay prolongados fragmentos totalmente visuales, como la encantadora escena de la celebración nupcial seguida por la noche de bodas o el largo montaje, ligeramente expresionista, del intento de fuga de la prisión por parte de Jon Hall” (Scott Eyman).

La mascota del regimiento (Wee Willie Winkie, 1937)

Joyce Williams y su hija Priscilla viajan hasta la India para instalarse en una base militar británica junto al abuelo de la pequeña. Una vez allí, la niña se ganará el cariño de todos y jugará un papel muy importante en una rebelión local.

"Un día estaba muy nublado -había llovido-, pero con nubes muy bonitas, de esas que tienen un poco de luz. Normalmente habríamos cerrado, pero yo llevaba un estupendo cámara, Artie Miller, y dije: - Tenemos que hacer algo con este tiempo, con estas nubes. Tenemos aquí a todo el mundo; ¡vamos a enterrar a Víctor!"

Cuatro hombres y una plegaria (Four Men and a Prayer, 1938)

Tres jóvenes hombres buscan al asesino que mató a su padre, un hombre al que admiraban mucho. Su viaje les lleva desde la India hasta América del Sur, Londres, Egipto, y EE.UU. Mientras avanzan en sus investigaciones, empiezan a descubrir la verdad oculta y perturbadora sobre la muerte de su padre...

"Sencillamente no me gustaba el argumento ni nada, de modo que era un trabajo que hacer. Les tomé un poco el pelo."

Submarine Patrol (Submarine Patrol, 1938)

Durante la I Guerra Mundial, y tras cometer una negligencia, un oficial naval es destinado a un viejo submarino. Ansioso por redimirse ante sus superiores, pondrá todo su empeño en convertir a la desastrosa y conflictiva tripulación en un perfecto equipo de combate.

"Con aquella película lo pasé muy bien, y naturalmente, todos los detalles cómicos no estaban en el guión; los fuimos poniendo sobre la marcha."



Corazones indomables (Drums Along the Mohawk, 1939)

En los comienzos de la Guerra de la Independencia Norteamericana (1775- 1783), Colbert y Fonda están entre un grupo de resistentes campesinos establecidos al norte del estado de Nueva York, en una zona fronteriza en lucha contra los británicos y los indios. El maestro Ford exalta el espíritu patriota y los valores pioneros de los colonos al tiempo que retrata otro capítulo de la historia americana.

"Para el fotógrafo es mucho más fácil [trabajar en color] que trabajar en blanco y negro; es facilísimo de trabajar si se tiene un poco de ojo para el color o la composición. Pero el blanco y negro es muy duro: hay que saber lo que se hace y tener mucho cuidado de poner bien las sombras y sacar bien la perspectiva. En el color, las cosas están ahí, pero puede salir todo al revés y fastidiar la foto."


La diligencia (Stagecoach, 1939)

Diferentes personajes se reúnen en una diligencia para un largo y duro viaje. Entre ellos, un fuera de la ley en busca de venganza, una prostituta a la que han echado del pueblo, un jugador, un médico, la mujer embarazada de un militar, un sheriff... Las relaciones entre un grupo tan variopinto serán difíciles y tensas. El momento de máximo peligro será cuando en medio de una llanura sean atacados por una partida de indios apaches.

"¿Dice usted por qué fui de derecha a izquierda en lugar de izquierda a derecha? Lo hice porque se estaba haciendo tarde y si me hubiera quedado en el lado correcto los caballos habrían quedado iluminados por detrás, y con la iluminación por detrtás no habría podido indicar la velocidad, de forma que me fui al otro lado, donde les daba la luz a los caballos. En este caso no importaba nada, Suelo quebrantar muchas normas, a veces de forma deliberada."

El joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, 1939)

Basada en los años juventud del posterior presidente de los Estados Unidos Abrahan Licolm, cuando luchaba por prosperar como abogado y empezó a destacar por la defensa de los derechos de los más humildes. Nominada al Oscar como mejor guión original en 1939.

"Todo el mundo sabe que Lincoln fue un gran hombre, pero en la película se trataba de dar la sensacióm de que incluso de joven se podía apreciar que en este hombre había algo grande."

Las uvas de la ira (The grapes of wrath, 1940)

Tom Joad (Henry Fonda) regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de reencontrarse con su familia se transforma en frustración al tener que unirse a ellos, huyendo de la pobreza, para emprender un forzado viaje en busca de una oportunidad en la tierra prometida: California.

"Me atraía todo: que tratase de gente sencilla y que la historia se pareciera al hambre de Irlanda, cuando echaron a la gente de las tierras y los dejaron vagabundear por los caminos para que se muriesen de hambre... Sigue siendo una buena película."

Hombres intrépidos (The Long Voyage Home, 1940)

Segunda Guerra Mundial. Tras una noche de diversión en las Antillas, la tripulación del carguero SS Glencairn vuelve a la dura rutina y continúa su rumbo a Baltimore. Son un grupo heterogéneo: Driscoll, un irlandés de mediana edad, Ole Olsen, un joven ex-granjero de origen sueco y Smitty, un caballero inglés, .... Tras recoger una carga de dinamita en su destino, los nervios estarán a flor de piel entre la tripulación, que intenta regresar a casa con la sombra de la guerra -y de los submarinos alemanes que surcan sus mismas aguas- siempre al acecho.

"La mantuvimos a propósito en espacios cerrados, que era lo que pedía el argumento. La vida a bordo es claustrofóbica, pero se acostumbra uno a ella. Se hacen amigos y enemigos, se queja uno de la comida, se queja uno de todo. Yo he llegado a la conclusión de que los marineros que no se quejan de la comida son unos marineros asquerosos."

Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941)

En un pueblo minero de Gales viven los Norman, una familia orgullosa de ser todos mineros y de respetar las tradiciones y la unidad familiar. Pero la bajada de los salarios por su trabajo en la mina enfrentará al padre Norman con sus hijos, que ven en la unión sindical de todos los trabajadores la única manera de hacer frente a los patrones. El cabeza de familia, en cambio, no quiere oír hablar de socialismo ni sindicatos.

"El guión lo escribió Phil Dune y nos ajustamos bastante a él. Quizá añadiéramos algo, pero para eso está el director. No puede uno limitarse a hacer que la gente se ponga de pie, diga lo que toca y se vuelva a sentar. Tiene que haber algo de movimiento, algo de acción, cosillas que animen y cosas así."

Sex Hygiene (Sex Hygiene, 1941)

Cortometraje divulgativo de las enfermedades de transmisión sexual dirigido a los combatientes americanos de la Segunda Guerra Mundial.

"Verdaderamente fue horrible; como no era para distribución general podíamos hacer lo que quisiéramos, y metimos tíos con enfermedades venéreas y todo lo demás. Creo que valió y que ayudó a muchos chavales. Cuando la vi, vomité."

La ruta del tabaco (Tobacco road, 1941)

En una zona del sur de Estados Unidos, durante la Gran Depresión las gentes malviven en la pobreza y la marginación. Jeeter es expulsado por no pagar sus deudas e intentará sacar adelante a su familia pero no será fácil.

"¿Tenía la obra problemas de censura? Ah, la chica. Bueno, lo sugerimos, pero creo que lo hicimos bien. Creo que no ofendimos a nadie. Lo pasé bien haciendo la película."

“El tema era magnífico y muy en la línea de John Ford. Desgraciadamente, las situaciones más ricas en vena cómica, fundadas sobre todo en el erotismo, han sido suprimidas o edulcoradas, tanto en la obra como en el film. Al desaparecer, por esta razón, las fuentes de lo burlesco, Ford ha querido, no obstante, buscar un cierto humor, sin el cual el espectáculo de esta ruina y de esta descomposición amenazaba con caer en la monotonía” (Jean Mitry)

The Battle of Midway (The Battle of Midway, 1942)

El interés del film trasciende el mero registro histórico de los acontecimientos y ha ido acrecentándose con el paso del tiempo, hasta el punto que algunos investigadores, como Tag Gallagher, han encontrado elementos de posmodernidad en su montaje, llegando a afirmar que, en buena medida, adelanta innovaciones cinematográficas que la Nouvelle Vague pondría de moda casi dos décadas más tarde, como la interacción con el espectador.

"Ocurrió en la realidad: a las ocho, hora de izar la bandera, y a pesar de las bombas y de todo, los chavales corrieron a izar la bandera."

El siete de diciembre (December 7th, 1943)

En December 7th Ford deja clara su crítica al alejamiento de los altos mandos gubernamentales y militares respecto del ejército real, y plantea la necesidad de una mayor preparación. Además expone no sólo que el ejército fue pillado desprevenido, sino que no se hizo caso a la población civil de origen japonés que vivía en Haway. Los altos mandos militares fueron implacables, la confiscaron, y así metieron en vereda a un díscolo e irreverente John Ford. Además la versión que se estrenó fue la que permitió la censura militar, que a partir de ese momento supervisaría todas las películas.

We Sail at Midnight (We Sail at Midnight, 1943)

Pasión de los fuertes (My darling Clementine, 1945)

A Wyatt Earp (Henry Fonda), antiguo sheriff de Dodge City, le ofrecen la vacante como comisario de la ciudad de Tombstone, tras haber desarmado a un peligroso delincuente. En un principio Wyatt rechaza el puesto, porque ahora se dedicaba al negocio del ganado junto con sus hermanos. Pero la muerte de uno de ellos lo hace decidirse por aceptar la vacante, y nombrar a sus hermanos como ayudantes. No tarda Wyatt en hacer amistad con un jugador y pistolero llamado Doc Holliday (Victor Mature).

"Yo conocí a Wyatt Earp. En los primeros días del cine mudo venía un par de veces al año a visitar amigos, vaqueros que había conocido en Tombstone, de los cuales había muchos en mi compañía. Creo que yo era ayudante de 'atrezzista' entonces y le daba una silla y una taza de café y él me contaba el combate de O.K. Así que en Pasión de los fuertes hicimos exactamente lo que había ocurrido. No se limitaron a recorrer la calle y liarse a tiros; se trató de una hábil maniobra militar."

No eran imprescindibles (They Were Expendable, 1945)

Durante la campaña del Pacífico, una heroica compañía americana lucha contra el avance de las fuerzas japonesas en Filipinas, perdiendo cada vez más terreno. Dos oficiales de lanchas torpederas, en contra de la opinión de sus superiores, intentarán frenar el avance utilizando las viejas embarcaciones contra los barcos nipones...

"Lo que desprecio son los finales felices, con un beso al final; nunca los he hecho. Claro que fueron gloriosos en la derrota en Filipinas: siguieron luchando."

El fugitivo (The Fugitive, 1947)

En un país sudamericano, un sacerdote se enfrenta al gobierno, que ha prohibido la religión y hace públicas todo tipo de disposiciones anticlericales. La policía le sigue a todas partes y él se retira a un país vecino, pero vuelve a cruzar la frontera, haciéndose pasar por campesino, para darle los últimos sacramentos a un bandido moribundo...

"Salió como yo quería, por eso es una de mis películas favoritas; para mí resultó perfecta. No fue popular. Los críticos la atacaron, y es evidente que no atraía al público, pero yo me sentí muy orgulloso de mi obra. Tiene cosas que he visto repetidas un millón de veces en otras películas y en televisión."

Tres padrinos (Three Godfathers, 1948)

Uno de los grandes western de la carrera de John Ford, si bien el tradicional tono épico de sus producciones del género es sustituido aquí por otro registro: es la historia de tres fugitivos que no dudan en poner en peligro sus vidas para salvar la de una madre y su niño agonizantes. Ford crea aquí lo que se podría denominar como "western sentimental", en una película que el genial director dedicó al actor Harry Carey, su mentor y amigo personal fallecido un año antes de la producción de "Tres padrinos". La película incluye la siguiente dedicatoria: "Dedicada a Harry Carey, una brillante estrella en el cielo de los primeros años del western" Fue precisamente Carey quien protagonizó la primera versión (muda) de esta película, dirigida también por John Ford. Y es el hijo de Harry Carey, Harry Carey Jr. quien encarna el personaje de uno de los tres padrinos a que alude el título. "Tres padrinos" fue la primera película que John Ford rodó en color.

Fort Apache (Fort Apache, 1948)

El coronel Owen Thursday, recientemente degradado, llega a Fort Apache acompañado de su bella hija Philadelphia para hacerse cargo del mando. Fort Apache, situado en medio del desierto, es un puesto militar avanzado en la frontera y sus soldados estan curtidos en las luchas contra los indios mescaleros.

"Al país le conviene tener héroes que admirar. Como Custer, un gran héroe. Pues no lo fue. No es que fuera un estúpido, pero aquél día actuó estúpidamente. O Pat Garrett, que es un gran héroe del Oeste. No fue nada de eso."

La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon, 1949)

Las tribus indias planean unirse para una guerra total contra los blancos. El veterano capitán de la caballería Brittles recibe la orden de evitar las concentraciones de indios, al tiempo que debe escoltar a la esposa y sobrina de su comandante en jefe. Además, ha de impedir que un traficante venda una partida de armas a los indios. Esta triple misión será la última del capitán antes de su jubilación.

"Me gusta la Legión invencible. En ella traté de imitar el estilo de Remington -no se le puede copiar un 100 por 100-, pero por lo menos traté de sacar su color y su movimiento, y creo que lo logré en parte."

Río Grande (Río Grande, 1950)

El Coronel York combate a los apaches desde su fuerte cercano a la frontera con México. Su hijo, que ha fracasado en West Pont, se alista a su regimiento. Dispuesta a sacarlo de allí, también llega al fuerte la esposa de York. Es el reencuentro del matrimonio tras muchos años de separación. En medio de un agrio conflicto familiar, la lucha contra los indios se recrudece.

Esta película cierra la trilogía fordiana sobre la caballería de la que forman parte "Fort Apache" y "La legión invencible".

Caravana de paz (Wagon Master, 1950)

Travis y Sandy, dos jóvenes comerciantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste para cultivar tierras fértiles. La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos. Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse. Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.

"Creo que, junto con El fugitivo y The Sun Shines Bright, Wagon Master es lo que más se acerca a lo que yo quería lograr."

Bill, qué grande eres (When Willie Comes Marching Home, 1950)

Bill Kluggs es un hombre de un pequeño pueblo americano, que se alista en el ejército para convertirse en un héroe. Pero sus superiores deciden mantenerlo alejado del frente, dedicándolo a tareas de entrenamiento. Pronto empezará a sentirse frustrado... hasta el día en que le destinan a una misión secreta...

"Bueno, yo había estado en ella [en la guerra] algún tiempo y no tenía nada de divertido. Me pregunto quién será el primer h.p. que haga una comedia sobre Vietnam."

“Todo su sentido del sarcasmo, de la elipsis, del efecto cómico reaparece en When Willie Comes Marching Home, donde los gags y las situaciones burlescas se precipitan y entrechocan a ritmo acelerado. Surgen mil hallazgos cómicos, dejando apenas tiempo para producirse, y los efectos son mayores cuanto más breves” (Jean Mitry)

This Is Korea (This Is Korea, 1951)

"Fue una lástima que no pudiéramos fotografiar las cargas de los chinos por la noche. Pero aquello no tenía nada de glorioso. No fue la última de las guerras caballerescas."

El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952)

Sean Thorton, un boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y escapar de su pasado. Allí se enamora de una alegre chica, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, incluidos el pago de una dote y la oposición del temperamental hermano de su prometida.

"Preparamos mucho el guión, fuimos trazando la historia con mucho cuidado, pero de modo que si se presentaba una oportunidad de hacer comedia, pudiéramos meterla, como cuando Barry Fitzgerald les lleva la cuna al dormitorio la mañana después de la noche de bodas y ve la cama rota. Eso era aprovechar la situación. Sabe usted, nadie ha oído nunca lo que dice cuando entra, de altas que son las risas."

El precio de la gloria (What Price Glory?, 1952)

Francia, 1918. El capitán Flag tiene a su cargo una compañía de marines de mala reputación, y cuyo nuevo sargento primero es su viejo enemigo Quirt. Ambos se enfrentarán para conseguir los favores de la hija del tabernero, Charmine. Pero esta rivalidad cambia completamente cuando ella muestra su interés por casarse. La compañía es llamada al frente y, a partir de este momento, sus cómicas disputas cederán paso a la severa realidad de la guerra.

El Sol Siempre Brilla en Kentucky (The Sun shines bright, 1953)

Ambientada en 1905, narra la sentimental historia de un afable y popular juez de Kentucky que se presenta a la reelección contra un fiscal yanqui.

"Es mi película favorita, me encanta. Y es real, es algo que ocurrió. Irvin Cobb sacaba de la vida real todo lo que escribía, y es el mejor de sus argumentos sobre el Juez Priest."

Mogambo (Mogambo, 1953)

Un cazador profesional se encuentra dividido, durante el transcurso de un safari en África, entre una joven casada de apariencia rubia y gélida y una volcánica morena de turbio pasado: Victor Marswell es un cazador que dirige una compañía dedicada a la caza de animales salvajes en el Congo para venderlos después a los zoológicos de todo el mundo. Eloise Kelly es invitada por un magnate a pasar unos días allí y ambos se sentirán mutuamente atraídos. Poco después aparecerán por el campamento el señor y la señora Nordley para que Víctor les guíe hasta los gorilas para filmar un documental...

Cuna de Héroes (The long gray line, 1955)

Basada en hechos reales, narra la historia de un oficial del ejército norteamericano que estuvo 50 años en la academia militar de West Point. Cuando el ejército de Estados Unidos intenta jubilar al sargento Marthy Maher, entrenador atlético de la Academia Militar de West Point, y amigo y “padre” de varias generaciones de cadetes, éste presenta una explicativa protesta al presidente de la nación.

"[El cinemascope] me reventó. Nunca se ha visto que un pintor use una composición así, ni siquiera en los grandes murales, que siguen sin ser este enorme campo de tenis. Tiene uno que andar mirando a todas partes y resulta muy difícil sacar un primer plano."

Escala en Hawái (Mister Roberts, 1955)

Basada en hechos reales, narra la historia de un oficial del ejército norteamericano que estuvo 50 años en la academia militar de West Point. Cuando el ejército de Estados Unidos intenta jubilar al sargento Marthy Maher, entrenador atlético de la Academia Militar de West Point, y amigo y “padre” de varias generaciones de cadetes, éste presenta una explicativa protesta al presidente de la nación.

"El productor, Leland Hayward, cortó mucho de lo que había hecho, porque no estaba en la obra original. Entonces Josh Logan, el autor de la obra, vio lo que habían cortado y dijo: - Esto es muy divertido, caray -e insistió en que se volviera a poner casi todo en la película."

Rookie of the Year (Rookie of the Year, 1955)

Centauros del desierto (The Searchers, 1956)

Tres años después de la finalización de la guerra de Secesión, Ethan Edwards vuelve a su querido hogar formado por su hermano Aaron, su cuñada Martha, sus dos sobrinas Lucy y Debbie y un muchacho medio mestizo llamado Martin. Lucy está prometida a un joven muchacho llamado Brad, cuya familia vive cerca, mientras que Laurie, la hermana de Brad, está enamorada de Martin.

"Es la tragedia de un solitario. Es la historia del hombre que volvió de la Guerra de Secesión, fue a Méjico, se hizo bandido, y probablemente combatió con Juárez o Maximiliano, más probablemente con Maximiliano, por lo de la medalla. Solo era un solitario, que en realidad nunca podía formar parte de la familia."

La salida de la Luna (The Rising of the Moon, 1957)

Película compuesta por tres historias independientes con Irlanda como tema central presentados por Tyrone Power. Sobre un guión de Frank S. Nugent, en el primero, un relato de Frank O'Connor titulado "The Majesty of the Law", se aborda el tema del orgullo y las viejas costumbres a través de la historia de un campesino que prefiere ir a la cárcel antes que pagar la multa por haber dado una paliza a un vendedor de mal whisky. En el segundo, basada en la obra teatral de Martin J. McHugh "A Minute's Wait", se retrata el lento ritmo de la vida irlandesa con la metáfora de un tren que se retrasa una y otra vez por su continuas paradas. El tercero, según un relato de Lady Gregroy, "The Rising of the Moon", trata la historia de un patriota irlandés que va a ser ejecutado.

Escrito bajo el sol (The Wings of Eagles, 1957)

Un piloto de la aviación americana que vive para su carrera sufre un accidente doméstico y se rompe la columna vertebral, quedando paralizado en una silla de ruedas. Cuidado por un antiguo compañero, comienza una nueva vida como escritor y afortunadamente es contratado como guionista en Hollywood. Tras el bombardeo de Pearl Harbour por los japoneses, es enviado al Pacífico como supervisor de un nuevo y revolucionario prototipo de portaviones. Su fuerza de voluntad hace que poco a poco vaya superando el trauma.

"Traté de contar su historia con toda la veracidad posible, y todo lo que salía en la película era verdad... El título era una proquería. Armé un escándalo. Yo quería que se llamara sencillamente 'La historia de Spig Wead', pero dijeron que 'Spig' es un mombre muy raro, y que la gente se iba a preguntar quién era Spig Wead."

So Alone (So Alone, 1958)

Un crimen por hora (Gideon's Day/Gideon of Scotland Yard, 1958)

Gideon, inspector de Scotland Yard, tiene un día de lo más apurado. Debe hacer frente a los recados de su señora esposa, amén de llegar pronto al concierto de su hija. Y en medio, antes y después de ello, debe hacer frente hasta a cuatro casos distintos, algunos de ellos verdaderamente peligrosos.

El último hurra (The Last Hurrah, 1958)

En un ciudad de Nueva Inglaterra, un viejo alcalde irlandés, querido y temido a partes iguales, se enfrenta a su reelección. Enfrente tendrá un inepto y joven rival apoyado por los sectores más conservadores e influyentes de la comunidad. El maestro Ford realiza un soberbio y profundo retrato de la política americana local, salpicado de sus inmejorables y precisas pinceladas de personajes y ambientes, y donde mezcla la comedia y el drama como sólo él supo hacerlo. Pero no todo el mérito fue suyo: el inmenso Spencer Tracy está, como siempre, perfecto en su papel.

Misión de audaces (The horse soldiers, 1959)

John Wayne es un duro coronel de La Unión al mando de un regimiento que debe infiltrarse en pleno territorio confederado con una difícil misión por cumplir. William Holden es un médico de buenos sentimientos que le acompaña en la aventura, la cual se pone interesante cuando deben llevarse forzosamente a una guapa y rebelde rehén -Constance Towers-, al enterarse de los planes de la secreta misión.

"Creo que llegué a verla. pero muchas cosas de la película pasaron de verdad, como lo de los niños de la academia militar que marcharon contra los soldados de la Unión. Eso pasó varias veces."

Korea (Korea, 1959)

El sargento negro (Sergeant Rutledge, 1960)

En Arizona, en el Fuerte Linton, se celebra el consejo de guerra de un sargento de color acusado de la violación y el asesinato de una joven blanca. El sargento Rutledge, ha sido siempre un militar valiente y ejemplar, un modelo para todos sus soldados, pero ahora el ejército le cree culpable.

"El soldado negro, el profesional, es muy orgulloso. Siempre habían estado en una unidad de caballería, pero en esta última guerra los mecanizaron. Les quitaron los caballos y les dejaron desolados... Me gustó aquella película. Era la primera vez que mostrábamos a un negro como un héroe."

Dos cabalgan juntos (Two Rode Together, 1961)

El ejército federado sufre presiones por parte de los familiares de prisioneros blancos secuestrados por los comanches para que sean rescatados. El cínico comisario de Tascosa, Guthrie McCabe, es convencido por el comandante Frazer para negociar la entrega con los comanches. Le acompañará en su misión el teniente Gary.

"No me gustaba el argumento, pero la hice como favor a Harry Cohn, que se encontraba obligado a hacerla y me dijo: - ¿Quieres hacerla para mí? - ¡Dios mío, es un guion horroroso! -contesté. - Ya lo sé, pero estamos obligados a hacerla... Y tenemos contratados a Widmark y Stewart. - De acuerdo, haré la película -dije. Y no me divertí. Sencillamente traté de que el personaje de Stewart fuera lo más humorístico posible."

La conquista del oeste (How the west was won, 1962) (dirigida con Henry Hathaway y George Marshall)

Una vez concluida la guerra revolucionaria, en 1830, multitud de familias de colonos inician su expansión hacia el Oeste y, más concretamente, hacia el valle del río Ohio. La compra de Louisiana y la guerra con México incrementan aún más las fronteras del nuevo estado. Primera película de ficción rodada en Cinerama. Ford dirigió "Civil War". Hathaway dirigió "The Outlaws". Narrada por Spencer Tracy.

"[El cinerama] es peor que el cinemascope, porque los extremos se rizan en los planos en movimiento, y lo que se mueve es el público, en vez de la imagen. Hay que agarrarse la silla. No me gustó"

El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962)

Un anciano senador relata a un periodista la verdadera historia del hombre que mató a Liberty Valance. La acción comienza cuando un joven abogado, Ransom Stoddard (James Stewart), llega a Shinbone, un pequeño pueblo del oeste, para ejercer la abogacía e imponer la justicia en aquellas tierras. Nada más llegar, es robado y golpeado brutalmente por el temido pistolero Liberty Valance.

"Bueno, de hecho el protagonista era Wayne; Jimmy Stewart tenía más escenas, pero Wayne era el personaje central, el motivo de todo."

La taberna del irlandés (Donovan's Reef, 1963)

La vida en una isla al sur del Pacífico es casi perfecta para dos amigos ya retirados del ejército: pasan su tiempo en la taberna, lugar donde discuten, pelean y se liberan de la monotonía de la vida tropical. Y en medio de este auténtico paraíso, llega una estirada bostoniana que busca a su padre.

"Sí, bueno, el guionista no sabía nada de Boston, y yo sí que conozco Boston y la gente de allí. La mitad de ellos son medio tontos, y la otra mitad son listos, pero siempre hay un par de chalados."

El gran combate (Cheyenne Autumn, 1964)

En 1878, trescientos indios de la tribu Cheyenne viven miserablemente en la reserva de Oklahoma. Movidos por la miseria de su gente, sus jefes deciden regresar a sus praderas natales. Esto significa un recorrido de varios centenares de kilómetros. La huida es descubierta y la caballería americana sale en persecución de los indios. En el primer combate mueren el comandante Braden y ocho de sus hombres. La noticia se propaga y millares de soldados son enviados a combatir contra los valerosos cheyennes...

"Hacía mucho tiempo que quería hacerla. He matado más indios que Custer, Beecher y Chivington juntos, y la gente en Europa siempre quiere saber cosas de los indios. Todas las historias tienen dos aspectos, pero por una vez quería enseñar su punto de vista. Seamos justos: los hemos tratado muy mal, y es una mancha en nuestro historial; hemos engañado, robado, matado, asesinado, hecho matanzas y todo, pero si ellos matan a un solo hombre blanco, por Dios que sale el Ejército."

El soñador rebelde (Young Cassidy,1965) (dirigida con Jack Cardiff)

Preparada y empezada a rodar por John Ford, que tuvo que abandonar por enfermedad, esta biografía del escritor irlandés Sean O'Casey no aprovechó excesivamente su prometedor punto de partida. La convención preside su desarrollo narrativo, aunque ocasionalmente se descubre la huella del maestro. Es uno de estos films que convencen moderadamente pero nunca llegan a apasionar.

"Quería que Julie Christie, que ahora era una prostituta, se le acercara y le dijera 'Oh, Sean, me encantó, fue maravilloso, debes estar orgulloso. Que Dios te bendiga.' Era esa pobre putilla quien apreciaba lo que había hecho."

Siete mujeres (7 Women, 1966)

En el verano de 1935, en la frontera entre China y Mongolia, dominada por señores feudales y bandidos, los miembros de una aislada misión americana se encuentran desamparados tras la invasión del país por parte de Tunga Khan. En respuesta a la petición urgente de un doctor por parte de la misión, es enviada la doctora Andrews, una persona de ideas modernas.

"Cuando me fui estaba muy bien montada. Creo que era una buena película. Aquí no tuvo mucho éxito, pero en Europa fue una sensación. Creo que era una película fabulosa."


"Los films hablan sobre ellos mismos. Esto es lo que nosotros hacemos al discutir sobre John Ford. No hay nada que se pueda decir —sus films hablan por sí mismos".
Stanley Kramer
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