Mostrando entradas con la etiqueta Solución al reto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Solución al reto. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de marzo de 2013

Solución al Reto: 'El tercer hombre' / Entrevista a Carol Reed

Como muchos de vosotros habéis adivinado, la solución al reto de esta semana era 'The third man (El tercer hombre)', película de 1949 dirigida por Carol Reed. Del guión se encargó Graham Greene quien, como dije en los comentarios del reto, desarrolló la trama en forma de novela para planificar el guión a partir de ella. Podemos destacar entre sus intérpretes a Joseph Cotten, Alida Valli, Orson Welles y Trevor Howard. Quiero mencionar también la magnífica fotografía de Robert Krasker, así como la inolvidable música de Anton Karas


Un gran clásico que recomiendo descubrir en caso de no conocerlo, o revisitar de vez en cuando en caso de que ya lo hayáis disfrutado alguna vez.

Bueno, aquí os dejo una entrevista sobre 'El tercer hombre' realizada a Carol Reed por Charles Thomas Samuels. Fue publicada en Encountering Directors, en octubre de 1971. En el año 2000, con traducción de Gian Castelli, se publicó en el número monográfico Carol Reed, editado por la Filmoteca Española.



ENTREVISTA A CAROL REED


C.T.S.: Ha afirmado usted que gran parte de la maestría de The Third Man reside en sus exteriores. Si de usted dependiera, ¿rodaría siempre en exteriores?
C.R.: Sí. Tuve que enfrentarme a una poderosa oposición para viajar a Viena con The Third Man. En aquella época, uno no se llevaba a los actores de viaje. Pero ahí tenemos un ejemplo de hasta qué punto este negocio está dominado por el dinero. Si tienes cinco semanas para rodar exteriores, sabes que tienes que conseguir rodar todos tus planos en ese período. Teníamos una unidad diurna y una nocturna. Los actores que utilizábamos de noche no trabajaban de día, y viceversa. Trabajábamos de ocho de la tarde a cinco de la madrugada. A las cinco, nos íbamos a la cama, nos levantábamos a las diez, trabajábamos con la unidad de día hasta las cuatro y luego volvíamos a acostarnos hasta las ocho. De ese modo conseguíamos hacer el doble de trabajo en la misma cantidad de tiempo. Resulta un poco agobiante, pero es mejor eso que no conseguir todo lo que quieres y tener que arreglarlo luego en el estudio. [...]

C.T.S.: Aunque varias de sus películas son extraordinarias, rara vez huyen de los métodos habituales... con una excepción. A usted le gustan los finales desdichados. ¿Se trata de una rebelión consciente contra las fórmulas comerciales?
C.R.: Uno siempre tiene que hacer lo que le gusta, y confiar en que lo que le gusta sea, además, comercial. Solía recibir numerosas críticas por los finales tristes de mis películas. En cierta época se pensaba que todas las historias debían terminar con un beso para que la gente se marchara contenta, pero opino que no tenían ese efecto. Una película tiene que terminar como deba terminar. Creo que nada en esta vida tiene un final “correcto”. [...] Graham Greene quería que Joseph Cotten adelantara a Valli con ese coche; así, la película podría terminar con la pareja caminando por la carretera. Pero yo insistí en que ella pasara de largo.


C.T.S.: ¿De quién fue la idea de contratar a Orson Welles para el papel de Harry Lime?
C.R.: Mía. Una noche estaba cenando con Orson. Acababa de recibir la sinopsis de Graham Greene, y pensé que estaba bien, por lo que le dije a Orson que había en ella un papel maravilloso para él. Quiso leerlo, pero le dije: “Escucha, el guión no está listo todavía, pero estoy seguro que te gustará, y eso que no apareces hasta aproximadamente la mitad”. Y él repuso: “Personalmente, preferiría aparecer al cabo de las dos terceras partes”. Al cabo de una semana, me llegó la revisión de Greene, y la acepté. Por entonces, David Selznick quería que rodara Tess of the D’Urbevilles  lo que no me apetecía mucho. Tenía un guión que a los dos nos parecía bastante malo, por lo que le pedí que lo hiciera revisar y que entretanto me dejara seguir con The Third Man, ya que se trataba de algo que podíamos despachar con facilidad. Le dije que quería a Orson Welles y a Cotten, de quien sabía que tenía un contrato con Selznick, al igual que Valli. “Cuenta con Cotten y con Valli”, dijo él, “pero no con Orson”. [...] Selznick quería a toda costa que Noël Coward hiciera el papel de Harry pero, claro está, eso hubiera sido un desastre. Seguíamos discutiendo sin llegar a ninguna conclusión. Cuando empecé a rodar la película, Selznick aún seguía insistiendo en Noël. Sin embargo, a Alexander Korda, el productor, no le importaba, por lo que al final conseguí a Orson. [...]

C.T.S.: ¿No intentó dirigirse a sí mismo?
C.R.: Sólo me puso dificultades en lo referente a la fecha de inicio del rodaje, contándome lo ocupado que estaba con esto y lo otro, así que le dije: “Escucha, vamos a estar cinco semanas rodando exteriores. Cualquiera de esas semanas es tuya, con tal de que nos avises con dos días de antelación. Y resérvame una de las próximas siete semanas para las tomas de estudio”. Se atuvo a ello. Una mañana, se bajó del tren en Viena y a las nueve de la mañana ya habíamos rodado su primer plano. “¡Dios mio!”, dijo, “¡Así se hacen las películas!”. Atravesó caminando el Prater, le espetó un par de frases a Cotten y yo le dije: "Vuelve al hotel y desayuna; tenemos que empezar a rodar en las alcantarillas. Enviaré a alguien a recogerte”. “¡Muy bien! ¡Estupendo!” Total, que baja a las alcantarillas y dice: “Carol, yo no puedo hacerlo. No puedo trabajar en una alcantarilla. ¡Soy de California! ¡Mi garganta! ¡Tengo tanto frío!” Le dije: “Escucha, Orson, podíamos haber rodado el plano en el tiempo que estamos perdiendo con esta conversación. Todo cuanto tienes que hacer es ponerte ahí, mirar atrás, ver que te persigue la policía, volverte y echar a correr”. “Carol”, me dijo, “por favor, busca a otra persona para rodar esta parte. ¡No puedo trabajar en estas condiciones!” “¡Orson, Orson, lo tenemos todo preparado! Quédate ahí un momento”. “¡De acuerdo, pero daos prisa!” Y entonces, desvió la mirada, se volvió y echó a correr internándose en las alcantarillas. De repente, oí una voz que decía, “¡No cortéis! ¡Vuelvo!” De modo que vuelve corriendo a través de la corriente, se detiene bajo una cascada que le cae sobre la cabeza (¡todo esto fuera de campo!) y se pone a hacer toda clase de cosas, hasta que sale de allí chorreando. “¿Qué tal ha estado eso?”, pregunta. “¡Fantástico! ¡Espléndido!”, dije yo. “De acuerdo. Estaré en el hotel. Llamadme cuando haga falta”. Con Orson, todo tenía que ser un drama. Pero nunca hubo discusiones de ningún tipo.


C.T.S.: ¿A quién se debe la maravillosa idea de la presentación de Harry, descubierto por culpa del gato?
C.R.: ¡Dios mío, los gatos! Todo eso se improvisó. [...] Me preocupaba la escena de Harry en el vano de la puerta. No quería que Cotten se limitara a pasar junto a él y verle, porque entonces el público no sabría quién era el hombre de la puerta. Así que cuando Cotten le lleva flores a Valli, yo puse un gato en su cama; un gato con el que Cotten intenta jugar sirviéndose del cordel que envolvía el paquete. Pero el gato da media vuelta y salta de la cama.

C.T.S.: Al igual que Valli, que tampoco reacciona.
C.R.: Exacto. Luego, el gato sale por la ventana. Mientras jugaba con él, Cotten, siguiendo mis indicaciones, le decía “¡Gato malo!” Y entonces le hacía decir a Valli: “Sólo le gustaba Harry”. A continuación, miramos por la ventana y vemos a un hombre que desciende por la calle y se introduce en el vano de una puerta. Que nosotros sepamos, puede ser cualquiera. Pero el gato, al ir hacia él y jugar con el cordón de su zapato, nos revela que se trata de Harry. [...]

C.T.S.: A menudo, el diablo se representa con forma de gato, o acompañado por un gato. ¿Fue algo así lo que le sugirió la escena?
C.R.: No. Sencillamente, me gustaba la idea de un gato enamorado de un villano: ¡qué encanto no tendría el tipo! Además, quería que Cotten le gritara a Harry sin saber lo que ya sabía el público, es decir, quién hay realmente en el vano.



C.T.S.: Otra decisión brillante de la película es la música de cítara. ¿Cómo se decidieron por Karas?
C.R.: Durante los rodajes de exteriores. [...] Mientras los chicos descargaban, yo iba a una tienda y les compraba vino. Cerca de allí había un diminuto local donde tomar cerveza y salchichas, con un patio en el que había un tipo tocando la cítara para que le echaran monedas. Yo nunca había oído el sonido de una cítara hasta entonces, pero me pareció un instrumento atractivo, y me pregunté si no podríamos emplear ese único instrumento a lo largo de toda la película, especialmente si tenemos en cuenta que la cítara es típica de Viena. Una noche, le dije a Karas que viniera a mi hotel. Estuvo tocando unos veinte minutos. Luego, llevé la grabación de aquello al estudio por si la música (tal y como sucede a veces) no hubiera encajado con el diálogo, pero en general pareció que iba bien. Karas se vino a vivir a Londres. Yo tenía una moviola con un duplicado de la película, lo que nos permitía acoplar su música a fragmentos de la acción. Una noche me pidió que volviera con él para escuchar una nueva melodía que había compuesto, lo que luego dio en llamarse el “Tema del Tercer Hombre”. “¿Por qué no has tocado eso antes?”, le pregunté. “Hace quince años que no lo toco”, dijo él, “porque cuando tocas en un café nadie se molesta en escucharte... y para esta melodía hace falta esforzarse con los dedos. Prefiero Viena, Viena, y esa clase de cosas que puedes estar tocando toda la noche y comiendo salchichas el mismo tiempo”. Al final, resultó que había compuesto la melodía él mismo, pero que había estado a punto de olvidarla. Lo que ha vuelto locos a otros intérpretes de cítara, pues no comprendían cómo podía hacerlo, es que primero tocaba la melodía y luego, con un auricular, la regrababa añadiendo terceras. Ningún citartista hubiera podido hacerlo por las buenas.

C.T.S.: Otro rasgo notable de The Third Man, por más que ya se advierta en Odd Man Out (Larga es la noche), es la afición que demuestra por los planos inclinados. ¿Se trata de un efecto deliberado?
C.R.: Confío en que no se note. Con ello pretendo conseguir que el público se sienta incómodo. [...] Recuerdo que William Wyler, después de ver la película, me regaló un nivel. “Carol”, me dijo, “la próxima vez que ruedes una película, hazme el favor de instalarlo sobre la cámara, ¿quieres?"



► Leer más...

jueves, 7 de marzo de 2013

El contrato del dibujante (1982)

El otro día un amigo me pedía explicaciones de esta pasión que siento por Greenaway. Obviamente, él no la tiene. Y ya se sabe, Greenaway es uno de esos directores que levantan pasiones, perfectamente comprensibles, y también odios inexplicables.

Pues bien, vamos a tratar de explicar qué hay en la película de Greenaway, que a mí me apasiona, y que él no ve.

Posiblemente, todo lo que escriba a continuación esté lleno de spoilers

El guión: La acción transcurre en una mansión rural, propiedad del señor Herbert. Su mujer, durante una ausencia de éste, contrata a un dibujante, el señor Neville para que haga seis dibujos de la mansión. Éste acepta, añadiendo como cláusula del contrato que deben mantener relaciones sexuales. Durante la realización de estos dibujos, aparecen objetos que no están en sus sitios habituales, relacionados con el señor Herbert, y que presagian su muerte.
Una vez terminados los dibujos, la señora Talmann, hija del señor Herbert, le propone al dibujante otro contrato, en los mismos términos que el de su madre. Seis dibujos en los que seguirán apareciendo indicios de la muerte del señor Herbert, como finalmente ocurre.
Al terminar los dibujos, el señor Neville abandona la mansión. Volverá a ella más tarde, y algunos cambios se habrán producido. Descubre, además, que la señora Talmann está embarazada, y puesto que su marido es estéril, él es el padre. El dibujante les propondrá a las damas realizar un último dibujo, el número trece, en el mismo lugar donde se encontró el cadáver del señor Herbert. Dibujo que quedará inacabado, pues se produce un asesinato. Y fin. ¿Genial, verdad?

¿Guión? Ya sé que no se trata de un guión muy tradicional. De hecho, la idea de la película no se forjó a partir de un guión, estrictamente hablando, sino de unas localizaciones, unos diálogos inconexos unos con otros, una música, unos dibujos... Ni siquiera los personajes eran "de carne y hueso", sino que funcionaban como arquetipos. Y como tales, su funcionamiento debe interpretarse en código de artificiosidad. Lo adivinaremos las pelucas, completamente exageradas. El ropaje: el señor Neville vestirá de negro cuando los habitantes de la mansión visten de blanco durante la primera parte; en la segunda parte de la película, ocurrirá al contrario. La afinidad: no existe. Ningún personaje es un héroe. Ninguno despertará nuestra simpatía. La música: el minimalismo de Nyman forja un duro contraste con la época que se recrea (la película está ambientada en el año 1694, durante el barroco tardía), época que se caracterizó igualmente por luchas incesantes entre católicos y protestantes. La cámara estática (sólo utiliza un ligero travelling en las escenas de las comidas). El lenguaje hablado, extremadamente literario, redunda en esta idea de que asistimos a una película antinatural.

¿Es esto lo que no gusta? Tal vez. Si queremos ver luz natural, diálogos acordes al desarrollo de una acción, escasa contemplación intelectual, estructura literaria sobre la que asienten los demás elementos fílmicos, resolución afirmativa de los enigmas planteados, etc., si queremos ver todo eso en una película, repito, tal vez no nos guste esta película ni, en general, el cine de Greenaway. Pero así como no le pedimos a un pintor que "repita" la fórmula de Velázquez o Goya, ¿por qué exigimos del cine que repita los modelos de Hitchcock o Wyler?

Pero, aparte de todas las consideraciones intelectuales de la película, por las que profesaremos mayor admiración o aversión, está el componente plástico, fundamental en Greenaway. Cada fotograma es un cuadro. Podemos imaginarnos este aspecto museístico del director galés como la llave maestra que abre su cine al entendimiento. Imaginemos que entramos en cualquier museo. Imaginemos que todas las imágenes que allí se reúnen, en realidad inconexas unas de otras, cuentan una historia que está por descubrir. Imaginemos que eso puede ser el guión de una película.


► Leer más...

lunes, 21 de enero de 2013

Reto 2: La solución

La película de esta semana era "Los comediantes" dirigida en 1967 por Peter Glenville sobre una novela de Graham Greene e interpretada por unos impresionantes Richard Burton y Elizabeth Taylor acompañados por un gran elenco de secundarios de la talla de Peter Ustinov, Alec Guinness y Lillian Gish.

La película se desarrolla durante los primeros días de la dictadura de Papa Doc Duvalier y están muy presentes los tristemente famosos Tonton Macoute.  Narra la tórrida relación amorosa entre el dueño de un hotel que regresa a Haití (Richard Burton) y la esposa del embajador (Elizabeth Taylor). A lo largo de la película se muestra la evolución de los personajes, que en un primer momento tratan de mantenerse al margen de los movimientos políticos que suceden a su alrededor hasta involucrarse plenamente en ellos. El hecho de que Richard Burton y Elizabeth Taylor fueran pareja en el momento del rodaje es algo de lo que se beneficia el resultado final, ya que las actuaciones de ambos ganan en fuerza y credibilidad.



Por motivos políticos, la película no pudo filmarse en Haití por lo que sus exteriores están rodados en Cotonou, Benín. Se da la circunstancia de que muchos de los habitantes de Haití son descendientes de los esclavos capturados en las costas de Benin, lo que favoreció a la producción de la película, ya que los ritos de vudú Haitianos tienen su origen en los rituales de Benin.

A la vista de las escasas respuestas recibidas, recomendamos la película a todos aquellos que no la hayan visto. 

► Leer más...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Solucion al Reto 12



 Aqui teneis la solucion:




► Leer más...

lunes, 8 de octubre de 2012

Solución al reto: M*A*S*H (1970)

Como todos habéis adivinado, queridos comensales, se trataba de M*A*S*H, película de Robert Altman estrenada en 1970. Aunque ambientada en la Guerra de Corea, a nadie se le escapaba que se trataba de una sátira a la guerra que se estaba desarrollando en aquel momento en Vietnam. El nombre de la película hace referencia a los hospitales de campaña (Mobile Army Surgical Hospital, esto es, un hospital quirúrgico móvil del Ejército), que Estados Unidos empleó por primera vez en Corea.

Los principales protagonistas, el capitán "Hawkeye" Pierce (Donald Sutherland) y el capitán "Duke" Forrest (Tom Skerritt) llegan a una de estas unidades, imprimiéndole un carácter canalla, mujeriego e infractor a la vida diaria del hospital. En clave de comedia negra, y no incurriendo en la carcajada, Altman logra filmar uno de los títulos clave de la década de los 70, siendo galardonada con una Palma de Oro en Cannes, y con un Oscar (dato curioso éste, ahora explicaremos por qué). Figura en alguna lista como una de las cien mejores películas de la historia; y en cualquier caso, como una de las mejores comedias.

Basada en una novela de Richard Hooker, el guionista Ring Lardner, Jr. modificó radicalmente su contenido. Altman tachó la novela de "terrible" e incluso "racista", y aunque los episodios más o menos se mantienen, sus diálogos obviamente fueron totalmente modificados. Pero es que además, Altman animó constantemente a la improvisación de sus actores, e incluso utilizó un zoom especialmente diseñado para esta película que impedía saber en cada momento lo que se estaba filmando. El disgusto del guionista era comprensible, aunque me imagino que se debió tranquilizar bastante al recibir el único Oscar de la película al mejor guión adaptado. Pues eso, que los caminos de la Academia son inescrutables.

Célebre fue también la relación de Altman con su elenco, en especial con Sutherland, que intentó que despidieran a Altman como director -al que tachaba de loco- y que su forma de dirigir era caótica.

Y cómo no, hay que recordar la serie que consiguió hitos de audiencia y que, al menos para mí, forman parte de mi recordada juventud (la película la descubrí después).

Y no, no me olvido. También está la canción (sí, la que David nos tarareó dando la pista definitiva). Disfrútenla, y hasta la próxima.

Suicide is Painless by M*A*S*H on Grooveshark
► Leer más...

lunes, 1 de octubre de 2012

Solución al Reto 3: Primer

La solución al reto de esta semana es "Primer", película escrita, dirigida, interpretada y producida en el año 2004 por el matemático e ingeniero Shane Carruth. Por si esto fuera poco, también se encargó del montaje, la fotografía y la banda sonora.
La trama es un poco "complicadilla" y trata el tema de los viajes en el tiempo y las paradojas de encontrarse con uno mismo. He intentado resumirla, pero todos mis esfuerzos han sido infructuosos, así que no me queda mas remedio que hacer un "Copy&Paste" de la wikipedia:


El filme está ambientado en la ciudad ficticia de Copper, un suburbio de Dallas (Texas), a principios del siglo XXI. Cuatro ingenieros (Aaron, Abe, Robert y Phillip) trabajan para una corporación durante el día y tienen un negocio llamado Emiba Devices en el cual trabajan durante la noche en el garaje de Aaron construyendo y vendiendo tarjetas JTAG. Con las ganancias de su trabajo, el grupo financia proyectos con los que esperan obtener la atención de algunos inversores.
Después de una discusión sobre qué proyecto deberían realizar, Aaron y Abe comienzan a trabajar independientemente en una máquina que reduce el peso de cualquier objeto. El dispositivo funciona a la perfección, pero tiene un efecto secundario inesperado: Abe descubre que crearon accidentalmente una máquina del tiempo. Abe se lo dice a Aaron y después de varios experimentos, deciden excluir a Robert y a Phillip diciéndoles que el garaje está siendo fumigado.
Abe construye un prototipo lo suficientemente grande para albergar una persona, lo usa para viajar al día anterior y le revela los detalles a Aaron. Ambos construyen una máquina adicional. Las máquinas (a las cuales se refieren como "cajas") pueden transportar al usuario de vuelta al momento en el que fueron encendidas y a una velocidad temporal "normal". La "caja" tiene que estar activa en el momento al que el usuario quiere viajar de vuelta. Cuando el usuario desea regresar, debe apagar la máquina y, antes de que se detenga completamente, entrar en la "caja". El usuario permanece en la "caja" la cantidad de tiempo que ha pasado desde que fue activada y después salir en el momento en que fue encendida. Por ejemplo, si la máquina es encendida al medio día y el usuario aguarda hasta la 6 p.m., entonces debe apagarla, entrar en la máquina y permanecer allí durante 6 horas. Cuando sale, vuelve a ser el medio día. Si el usuario permanece en la máquina, continuaría viajando entre el mediodía y la 6 p.m. continuamente. Los objetos que hacen esto muestran signos de envejecimiento severo.
Abe y Aaron usan la máquina para aprovecharse del mercado accionario, pero con el tiempo se vuelven más atrevidos y empiezan a experimentar con sus propias vidas. Sin embargo, sus experimentos acaban cuando descubren que Thomas Granger (Chip Carruth), el patrocinador inicial del grupo, al parecer había usado una de las cajas para viajar en el tiempo por razones desconocidas. Granger sufre un colapso y entra en coma. Aaron comenta que esto sólo sucede cuando Abe está cerca. Abe, consternado por la situación, decide que los viajes en el tiempo son muy peligrosos y viaja al pasado para tratar de detener la construcción de la máquina usando otra máquina que construyó secretamente antes de revelarle a Aaron la verdad sobre la máquina.
Sin embargo, sin que Abe lo sepa, Aaron ya ha usado esta máquina para intervenir en una fiesta en la que uno de los invitados entra con una escopeta con la intención de matar a Rachel Granger. Aaron trata de evitar esto para que el invitado sea arrestado y para que él pueda convertirse en un héroe. Aaron reemplazo la máquina construida secretamente con un duplicado que llevó consigo.
Abe usa la máquina duplicada para viajar al pasado y, después de reunirse con Aaron, se desmaya. Se revela que Aaron ha estado usando una grabadora para recitar la conversación que tuvieron al principio del filme. Después de darse cuenta que Abe ha usado el duplicado, Aaron le explica que ya ha usado la máquina secreta dos veces. Su primer intento fracaso, por lo que cuando viajó de nuevo uso una grabación de las conversaciones de su primer intento para prevenir cambios excesivos. Después de que Aaron se encontró y peleó con la versión de sí mismo que viajó la primera vez, Aaron y Abe deciden permitir al Aaron que viajó dos veces continuar con sus intentos.
Ambos comienzan a experimentar los efectos secundarios del viaje en el tiempo, sangrando por la orejas y teniendo dificultad a la hora de escribir. Ambos tratan de cambiar los eventos de la fiesta juntos y tienen éxito. Sin embargo, debido a los engaños, su amistad termina destruida y ambos se separan. Un Aaron abandona el país, mientras que otro (el narrador) usa la máquina para viajar de nuevo. Abe permanece en la ciudad para impedir que los Abe y Aaron originales puedan usar las máquinas. Se sugiere que él planea dañar las máquinas para que sus dobles crean que el experimento fue un fracaso y busquen otro proyecto.
Al final de la película, se revela que el narrador de la película es el Aaron que viajó en la máquina de emergencia la primera vez y que su narración es una conversación telefónica con alguien. Aunque nunca se dice quien es éste "alguien", se deduce que es el Aaron que no sabe nada sobre el viaje en el tiempo, quien permaneció drogado y atado en un ático. La última escena del filme muestra a uno de los Aarons ordenando a un grupo de trabajadores francófonos que coloquen placas de metal en las paredes de una bodega, indicando que planea construir una máquina del tamaño de un edificio.

Tranquilos, después de dos o tres lecturas, seguro que está muy claro.
La película contó con un presupuesto de 7.000$ y según wikipedia ha recaudado 424.760$. Ha recibido críticas para todos los gustos, desde aquellos que consideran que Carruth ha descubierto una nueva forma de hacer cine hasta los que piensan que la película es una "frikada" sin el menor sentido. En este caso, me voy a reservar mi opinión hasta verla unas cuantas veces más. Así que ya sabéis, el primero que la entienda que diga "Primer"
► Leer más...

lunes, 17 de septiembre de 2012

Solución al reto: 'La saga de Gösta Berling'

La solución al reto de esta semana era 'Gösta Berlings saga (La saga de Gösta Berling o La leyenda de Gösta Berling)', dirigida en 1924 por Mauritz Stiller.

El protagonista, que es el que salía en el primer fotograma y en el otro vestido de torero, es Lars Hanson. Aparece también una joven Greta Garbo, en una de sus primeras apariciones en la gran pantalla.

Como comenté en las pistas, esta película hizo que Mauritz Stiller y Greta Garbo continuaran sus carreras en EE.UU., ya que fueron contratados por la M.G.M.

Este martes, 18 de septiembre, se cumplen 107 años del nacimiento de la Garbo. Para celebrar la efeméride, os propongo ver un vídeo con unos anuncios que grabó antes de hacerse famosa.


 
► Leer más...

lunes, 2 de julio de 2012

Resultados del Reto 2011-2012

Pues así queda el marcador este año. Enhorabuena de nuevo al vencedor y gracias a todas las personas que pasáis por aquí, tanto a quienes os animás a enviar respuestas y comentar como a quienes no.

MEDALLA DE ORO

The Black Swan: 81 puntos

MEDALLA DE PLATA

Alberto: 55 puntos

MEDALLA DE BRONCE

Karaguebo: 34 puntos
Enrique: 34 puntos

PERSEGUIDORES

Supercinexín: 33 puntos
Antonio de México: 30 puntos
DonMateo: 30 puntos
Ricar2: 25 puntos
eduardo: 21 puntos
Totoroblue: 19 puntos
Manderly: 18 puntos
Daniel: 11 puntos
Ethan: 9 puntos
Javier Simpson: 7 puntos
Josep: 6 puntos
Mondrolfo: 5 puntos
David Ciclos: 4 puntos
lughnasad: 4 puntos
M.A.: 3 puntos
Cuchufletas: 2 puntos
David: 2 puntos
Alberto (nuevo): 2 puntos
J.: 2 puntos
abril en parís: 1 punto
Piru: 1 punto
francisford3: 1 punto
► Leer más...

domingo, 10 de junio de 2012

Solucion del Reto

Por temas de copyright solo lo mantendremos el video unos dias.
► Leer más...

lunes, 4 de junio de 2012

Solución al Reto 31: Por una mirada...

Aquí tenéis la solución al último reto:

Mirada 1: Lauren Bacall





Mirada 2: Louise Brooks




Mirada 3: Anna Magnani




Mirada 4: Marlene Dietrich




Mirada 5: Anna Karina
(A esta le cambié un poquillo la inclinación...)



Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con este reto :-)
► Leer más...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Solución al reto: A través de la noche

La respuesta es 'All Through the Night (A través de la noche, 1941)', dirigida por Vincent Sherman

Considerada una película de segunda categoría, sus toques de comedia hacen que se pueda ver como una especie de parodia de las películas tipo de cine negro. No es la mejor película del mundo, pero es, sin duda, muy entretenida.

La protagoniza Humphrey Bogart, que se mostró encantado de poder meterse en la piel de un personaje más amable y divertido de lo que era habitual, lo que se contagia a través de la pantalla. En el "lado oscuro" destaca Peter Lorre, como siempre, pequeño pero matón (en todos los sentidos).

Y arropándolos, encontramos un buen montón de inmensos actores y actrices, como Conrad Veidt, Kaaren Verne y Judith Anderson, entre otros.

La trama arranca cuando alguien asesina al panadero que prepara la tarta de queso preferida de Gloves (Humphrey Bogart). A partir de ahí, Gloves se ve inmerso en una aventura que lo enfrenta a un grupo de espías nazis.

Aquí tenéis el trailer:




Ya tenéis el   Ranking actualizado   a vuestra disposición.
► Leer más...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Solución al reto: Shijie, de Jia Zhangke

Jia Zhangke (n. 1970) es uno de los directores más representativos de la denominada "sexta generación" del cine chino (Jia Zhanke, Zhang Yuan, Zhang Yang, Lou Ye,Wang Xiaoshuai). Atrás van quedando los dramas rurales entendidos bajo el prisma de la Revolución Cultural, o las épicas del sable con las que Yimou ha cosechado tantos éxitos comerciales. A Zhangke lo reconocemos por su realismo sucio, por su antirromanticismo, por su tendencia a la panorámica de las grandes realidades urbanísticas de la nueva China, en la que las historias humanas apenas logran percibirse o se muestran insignificantes. Zhangke Lograría un gran reconocimiento internacional con su película Naturaleza muerta. La película que nos ha ocupado en la ocasión de este reto ha sido su predecesora, Shijie (El mundo), donde se dan muchas de las claves de este gran director, que procuraré enumerar sin pretender ser exhaustivo:
 
  •  China 1. La China moderna y deslumbrante, la que se promociona en el mundo. La China capaz de construir un parque temático, el que da título a esta película, en el que está "resumido" todo el mundo. Lujo.
  • China 2. La que muestra Zhangke, la de la pareja protagonista viviendo en una habitación en la que no invitaría yo a vivir ni a las ratas. La China real, la que se esconde tras las luces, la que respira, come, fornica, desea y ama. Miseria.
  • La globalización. Lo está cambiando todo. Y en el caso chino, a una velocidad de vértigo. Zhangke es testigo de estos cambios, y muestra a personajes desnaturalizados, reconvertidos, desorientados, estúpidos en muchas ocasiones, y deslumbrados por el capitalismo.
  • Urbanismo. Las grandes obras urbanísticas le sirven al director para mostrar estos grandes procesos de cambio en el que las historias humanas parecen tan insignificantes.
  • Documentalismo. Ausencia de artificio, gusto por la composición pero no por la manipulación de los decorados, Zhangke consigue, desde la ficción, una mirada documental sobre los hechos que relata.
► Leer más...

lunes, 21 de noviembre de 2011

El reto: La solución

La solución al reto de esta semana es "El mundo según Barney" dirigida por Richard J. Lewis en 2010 e interpretada por Paul Giamatti, Rosamund Pike y Dustin Hoffman.

La película narra, mediante "flashbacks" los tres matrimonios del protagonista, Barney Panofsky y se caracteriza por unas soberbias interpretaciones de Paul Giamatt y Rosamund Pike y está basada en la novela del mismo nombre de Mordecai Richler

Paul Giamatti interpreta el papel de de Barney Panofsky, un productor de televisión muy aficionado a las Hockey, al alcohol y las mujeres. A lo largo de la película nos cuenta la historia de sus tres matrimonios y de las circunstancias en las que se producen y las causas de los fracasos. Barney es, sin lugar a dudas, un tipo muy especial. Rosemund Pike, ex-chica Bond, interpreta a su tercera esposa. De su papel sólo hay que decir "Si, yo también me hubiera enamorado de ella". A pesar de que la actuación de Giamatti ha sido elogiada por la crítica, personalmente me quedo con con Rosamund Pike, pues creo que aporta a su personaje muchos mas detalles y matices de los que aporta Giamatti. Confieso que no he leído la novela y por lo tanto, no estoy capacitado para comparar el personaje de Barney, pero en la película echo en falta más detalles que me revelen como es realmente Barney y qué es lo que pasa por su cabeza, si es que realmente pasa algo, mientras que el personaje de Miriam rezuma sentimientos, integridad, nobleza.
En resumen, a mi juicio es una película muy recomendable que cobra fuerza a medida que avanza.


Y para no desvelar demasiados detalles de la trama y estropear la película a aquel que no la haya visto, simplemente comentar que en esta película vuelve a aparecer, puesto que también lo hizo en un capítulo de C.S.I,  esa leyenda urbana de que un bucear es absorbido por un hidroavión de extinción de incendios y lanzado en mitad de un monte en llamas. Este es un hecho imposible. Sería posible si el avión cargara el agua del mar a través de las mismas compuertas que utiliza para soltarla, pero este no es el caso. El hidroavión carga el agua a través de una tomas situadas en el fuselaje y que en el caso del CL-215/415, tienen un diámetro que oscila entre 4 y 10 pulgadas dependiendo de la versión. El agua no se almacena directamente en la bodega, como puede fácilmente deducirse de dicha leyenda, sino que se almacena en uno depósitos situados en la bodega. La imagen del reto muestra un hidroavión que se dirige a cargar agua a un lago cercano y en ella puede apreciarse con toda claridad cómo las compuertas de descarga están cerradas.  
► Leer más...

lunes, 31 de octubre de 2011

Solución al Reto 4

"Exquisita y poética obra maestra. Equiparable a 'Amanecer' de Murnau y 'El mundo marcha' de Vidor."
 (Johathan Rosenbaum: Chicago Reader)

Esta es la crítica que podemos encontrar en Filmaffinity de la película que hemos estado buscando en este reto. Efectivamente, 'Lonesome (Soledad)', dirigida en 1928 por el director de origen húngaro Paul Fejos, o Pál Fejös, si utilizamos su nombre original en vez del que usó en Estados Unidos.

Pero no solo en Filmaffinity, prácticamente todas las críticas y reseñas que se pueden encontrar sobre la película hacen referencia a las obras mencionadas de Murnau y Vidor. Y no es de extrañar, porque los paralelismos son muchos. Rodadas las tres en las postrimerías del cine mudo, en 1927 'Sunrise (Amanecer)' y también en 1928 'The Crowd (Y el mundo marcha)', tiene con la primera un planteamiento similar en cuanto al tratamiento poético y detallista de una historia de amor, que en el film de Murnau ocupa todo el centro de la película y en el de Fejos su totalidad, siendo en ambas la imagen vehículo suficiente para trasmitir los sentimientos.

Con la obra de Vidor no solo coincide en la visita a un parque de atracciones, sino sobre todo en el extraordina- rio documento antropológico que ambas suponen de la acelerada y abigarrada vida en la gran ciudad de esos años veinte.

Fejos, como Vidor y Murnau, muestra una enorme maestría en el uso de la técnica cinematográfica, moviendo la cámara al ritmo que cada situación pide, realizando sobreimpresiones múltiples, montajes en paralelo, panorámicas ópticas... El resultado es exquisito, sencillo, tierno y conmovedor.

La referencia entonces a esas dos películas que no buscábamos era obligada, sobre todo cuando estamos hablando de una obra y un director muy desconocidos, hasta el punto que, hasta donde sabemos, no existe ninguna edición en DVD en el mundo. Por otra parte, para quien no la hubiese visto parecía la mejor opción de búsqueda, ya que si ponemos en nuestro buscador favorito "Amanecer Y el mundo marcha", ahí sale.

Lo del hada creo que el que más y el que menos ya lo ha entendido. Era una posibilidad de búsqueda alternativa, más retorcida y juguetona. En lituano "fejos" significa "las hadas", y claro, dando con Fejos no era difícil dar con la película.

Espero que os lo hayáis pasado tan bien como yo y en cualquier caso, espero que este reto pueda servir para que algunos descubráis esta maravilla.

Recapitulo cómo han quedado las puntuaciones, que al final han sido muchas:

Antonio de México se lleva los 3 puntos de esta semana, Supercinexín 2 y Cuchufletas, Karaguebo, The Black Swan, Enrique, Ricar2 y Alberto, 1. Creo que no se me olvida nadie, pero si es así decídmelo. Podéis ver cómo van las puntuaciones totales pinchando arriba, en El reto.

Por aquí os dejo la primera de nueve partes en que está dividida en Youtube, pero quizás la podáis encontrar con algo de mejor calidad si buscáis.

► Leer más...

lunes, 17 de octubre de 2011

Solución al Reto 2 con Trailer

Bueno, pues ya ha acabado el plazo para enviar respuestas, así que aquí os dejo la solución en entrada aparte para que el tráiler no se mezcle con los fotogramas de la entrada del reto propiamente dicho.

Se trataba de 'El inquilino', película de 1957 dirigida por José Antonio Nieves Conde y protagonizada por Fernando Fernán Gómez y María Rosa Salgado.

Enhorabuena de nuevo a los acertantes.

Nieves Conde realiza una crítica descarnada sobre el problema de la vivienda: especulación inmobiliaria, complejidad burocrática, nuestros amigos los Bancos... Lamentablemente, el problema de la vivienda sigue, tantos años después, en pie y la crítica que hace la película se puede aplicar a muchos hechos y situaciones actuales.

Al parecer llegó a estrenarse, pero no resultó del agrado del ministro de vivienda (creo que era José Luis Arrese), quien hizo retirarla de cartel para modificar varias partes del metraje, eliminar ciertas frases y escenas y cambiar totalmente el final. Se pudo reestrenar un par de años más tarde con los cambios obligados.

Y sin más, aquí tenéis el tráiler:


Por cierto, aquí tenéis el ranking actualizado.
► Leer más...

domingo, 10 de abril de 2011

Solución al reto: Rebelión a bordo

Rebelión a bordo (Mutiny on the Bounty, 1935) es la película más recordada de Frank Lloyd, un director que miró al mar en más de una ocasión. En esta ocasión, contó con el gancho de un poderoso Clark Gable (sin bigote, con una seductora sonrisa), y un monstruo interpretativo, Charles Laughton.
 
La película narra el viaje desde Portsmouth a la isla de Tahití, al mando del capitán Bligh (Laughton). El segundo de a bordo, Fletcher Christian (Gable), es su contrapunto. El primero es mezquino, soberbio, cruel, déspota... pero un gran marino. Gable tiene una índole amable, honesta. Sufre ante los continuos abusos de aquel hacia su propia tripulación. Tanto que sus ideales, más el irresistible encanto de la tahitiana Tehani (Movita), le inducirán a liderar una revuelta a bordo apenas iniciado el viaje de regreso.

La película es un clásico de aventuras marítimas. Hay pasión en cada escena de la película, la tensión entre ambos personajes principales surge desde sus inicios y presagia el trágico desenlace. No faltan elementos cómicos, románticos, judiciales e históricos. Pero sin olvidar la tragedia.

Las escenas marítimas están entre lo mejor del género
 
Sin duda alguna, una película imprescindible para los amantes del cine de aventuras,  que cuenta con buenas adaptaciones para las generaciones posteriores (muy destacable la versión que en el año 62 protagonizara Marlon Brando) aunque ninguna consiga igualar a la original. Para los apasionados del estilo clásico de la narración con carga interpretativa de alto nivel y, en general, para cualquier amante cinéfilo que, en algún momento de su vida, necesite recordar qué nos despertó este amor por el séptimo arte.

El buque Pandora, a la caza del amotinado Fletcher

► Leer más...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Solución al reto: Le Jour se lève

Esta semana nuestro reto ha estado protagonizado por la película de Marcel Carné 'Amanece (Le Jour se lève)', dirigida en 1939, es decir, en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial y por tanto en la época en la que se encontraba muy sensibilizado con el peligro que suponía para Europa el avance del nazismo.

Aunque el comienzo de la película puede dar la idea de que nos vamos a encontrar con un thtiller (la muerta de Valentin, protagonizado por Jules Berry, a manos de François, a quien da vida el gran Jean Gabin), en realidad se trata más bien de un folletín en el que en flash-backs se nos narra cómo ha llegado François a esa situación, su relación con la florista Françoise (Jacqueline Laurent) y con Clara (Arletty) y de estas a su vez con el asesinado Valentin.

Quizás no sea casual que François sea un obrero de una fábrica, quizás representa a su clase. Como quizás Valentin, ilusionista de un espectáculo nocturno, representa al fascismo que avasalla y explota a los trabajadores... Digo quizás porque Carné después trabajó para el Gobierno de Vichy, lo que le ocasionó acusaciones de colaboracionista que incluso le llevaron ante un tribunal de depuración del que salió sin cargos.

En cualquier caso con esta y otras películas demostró su maestría y sensibilidad, que le llevaron en 1945 a realizar 'Los niños del paraíso (Les enfants du paradis)', considerada como la mejor película francesa del siglo en una votación realizada a finales de los años 1990, en la que participaron 600 críticos y profesionales del cine francés.
► Leer más...

domingo, 19 de diciembre de 2010

Solución al reto: El evangelio de las maravillas

Efectivamente, la solución al reto de esta semana era "El evangelio de las maravillas", película dirigida en 1998 por Arturo Ripstein.

Este director, que sigue en activo, es uno de los más destacados del cine mexicano. Como hijo del productor Alfredo Ripstein Jr., Arturo desde pequeño vivió de cerca el desarrollo del mundo cinematográfico mexicano. A los quince años presenció el rodaje de Nazarín (1958) y descubrió a Luis Buñuel, con quien desarrolló una estrecha relación maestro-alumno que se mantuvo hasta la muerte del genio aragonés, en 1983.

Aunque no está acreditado, Ripstein fue ayudante de dirección en "El ángel exterminador". Además, es el artífice de uno de los mejores documentales que se han rodado sobre el director maño: "El naúfrago de la calle Providencia,", de 1971.

En muchas de las películas de Ripstein se puede ver la influencia de Buñuel. Y "El evangelio de las maravillas" no iba a ser menos. De hecho, escoge para el papel protagonista masculino a Paco Rabal, uno de los actores fetiche de Buñuel.

Esta película, discurso mordaz sobre las creencias religiosas y los fanatismos, nos cuenta la historia de Nueva Jerusalén, una congregación religiosa que, liderada por papá Basilio y mamá Dorita (interpretada por Katy Jurado).

Esta película pasó bastante desapercibida en su momento y no obtuvo muy buenas críticas. A pesar de todo, aunque la historia es un poco deslavazada, nos parece una película curiosa e interesante.


AVISO: FINAL DE TEMPORADA

Acaba el año y con él esta temporada de retos.
Hemos decidido mantener los retos los días 24 y 31 de diciembre, así que atentos, que tal y como está el marcador puede pasar cualquier cosa.
El día 31 proclamaremos a nuestro campeón.
► Leer más...

viernes, 10 de diciembre de 2010

Solución al reto: Canciones para después de una guerra

"Canciones para después de una guerra", dirigida por Basilio Martín Patino en 1971, es una película que remueve conciencias. Partiendo de imágenes de archivo y con una base musical que abarca un buen número de canciones populares en la posguerra española, se logra mediante el montaje un filme de esos que te agarran por dentro. Ciertamente, juega con lo visual y lo sonoro de forma magistral, confiriendo a las imágenes una significación de otra forma impensable.

Basilio Martín Patino nació y creció en una familia católica y de derechas. De tres hermanos que eran, él fue la "oveja negra" (su hermano y su hermana se dedicaron a la vida religiosa). Con una ideología de tendencias anarquistas, completamente opuesta al Régimen, tuvo problemas con la censura ya desde sus primeros trabajos.
Según Martín Patino: "Cuando presentamos mi primer corto, Torerillos, un censor escribió en el dictamen que conservo: “En la escena en que aparece un tren echando humo, que pase el tren, pero que no eche humo, porque ensucia el paisaje ya de por sí feo de Castilla” ¡A mí que me parece que el paisaje castellano es hermosísimo!"

Como ya comenté en el Reto, "Canciones para después de una guerra" no escapó a la censura. Estuvo prohibida hasta 1976. Tras esta película, el director decidió no someterse nunca más a estos "inquisidores". Y así fue. Las otras dos películas que realizó durante el franquismo las hizo de forma clandestina y no fueron estrenadas hasta 1977. Hablo de "Queridísimos verdugos" (1973) y "Caudillo" (1974).

Sobre la película que nos ocupa prefiero que leáis un texto escrito por Basilio Martín Patino extraído de su página web, donde podéis encontrar entrevistas, escritos, críticas, etc.

SOBRE CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA

"Nunca he sabido explicar mediante palabras qué es, en qué consiste, o cómo han ido surgiendo cada una de mis películas, según creo, todas ellas diferentes. Dentro de ésta mi propia extrañeza quizás “Canciones para después de una guerra” sea una de las más atípicas, no sólo por su forma sino por sus contenidos. Parece habitual contar y expresarnos en novela, en teatro, en cine, sobre lo que conocemos mejor, por haberlo vivido, unas veces disfrutado y otras sufrido. En el caso de esta película yo he tenido que reconocer que, dado el ambiente en que pasé mi infancia, mi familia, mi ciudad, desconocía cuanto significó aquella terrible posguerra, en sus extremos de hambre, miedos, represión, muerte, etcétera. Y más en concreto la de la capital de España.
La posguerra es una sedimentación, un recuperarse de la catástrofe bárbara, salvaje que supone siempre una confrontación bélica. Después del “venceremos” que profetizó Unamuno a los Millan Astray legionarios del 36, es decir machacaréis al enemigo, desolaréis el país a cañonazos porque sois más fuertes, o más desalmados, vendrá el “ pero no convenceréis” que viene a ser el añadido de dolor posterior de las postguerras. Quizás la historia de la humanidad no sea sino una sucesión de postguerras, es decir de desajustes entre quienes poseen desmedidamente el poder y quienes lo padecen, en las que volver a recuperar la vida sobre los destrozos de la irracionalidad, mientras los guerreros repostan y los nuevos alevines vuelvan a surgir para salvar a los demás mediante sus cruzadas enloquecidas. Yo no llegué a ser muy consciente de aquella muestra sucia como todas las postguerras. Reconozco que este desconocimiento requirió una recuperación esforzada, no siempre fácil, incluso a veces traumatizante, al enfrentarme con esta tenaz necesidad de orientarme, investigar, profundizar para saber qué es lo que pasó, de dónde venimos. Un esfuerzo apasionante, en este caso no fácil, requiere de una fuerza motriz especial que nos arrastra hasta límites de un atrevimiento que luego, una vez superado nos sorprende.

Me excitaba por otra parte poder constatar con este trabajo mi vieja idea de que el cine posee una capacidad expresiva más allá que la de ser utilizado como soporte para narrar historias novelescas mediante la composición de imaginerías convencionales, que es lo que principalmente ha venido realizándose, en muchos casos de un modo extraordinariamente eficaz.

Cuenta Proust en sus “ensayos literarios” como desayunando su té, al introducir la tostada en el paladar sintió un estremecimiento con olor a geranios y a azahar de los veranos de su infancia, cuando su abuelo le daba una magdalena. Creo, como escribía mi amigo José Luis Guarner, que esa sería la clave que yo me empeñé en experimentar en esta película, como un juego de alcances aún no explorados: Provocar ritmos internos no frecuentes, mezcla de imágenes y sonidos de campos semánticos, incluso opuestos, para que convulsionen nuestros sentimientos haciendo explotar en el subconsciente una desconocida riqueza de vivencias, emociones y signos insospechados.
Para desarrollar este proceso en libertad, sin interferencias de los intereses económicos o sociales vivimos una especie de marginación muy fructuosa. Ha sido, de entre todos cuantos trabajos haya podido realizar a lo largo de mi ya larga trayectoria como director de cine, el más gozoso, el más pleno, el más gratificante, colmado además por la recepción calurosa, entregada, enormemente cordial de un público en general, de jóvenes, viejos, hombres, mujeres, progresistas o conservadores.

El idearlo en forma de espectáculo, el irle dando forma y contenido, el verlo crecer incluso a contrapelo de lo correcto, y comprobar después que se hacía realidad la confianza en lograr la complicidad del espectador y que cobra vida ese mundo abstracto en el cerebro, y nos emocionan y nos enriquecen. Es algo difícilmente comparable con nada. O así creo haberlo experimentado yo.

La idea, recuerdo, había producido sonrisas comprensivas en más de un productor amigo. Además eran canciones tenidas como vulgares, incluso de mal gusto, o cursis, o con olor a sacristía, o agresivamente patrióticas. Aquí no hubo una Juliette Grecó ni un Ives Montand, o una Edith Piaf. Había lo que había, un arsenal de otro tipo diferente, también extraordinario. Y nos pusimos a descubrirlo y recopilarlo como podíamos durante meses. Colaboró conmigo y creyó en el proyecto desde el principio José Luis García Sánchez, de forma imprescindible. Y apareció otro insensato, también de Salamanca, Julio Pérez Tabernero que quería ser productor de cine, con el que nos lo pasábamos maravillosamente. Aunque ocurría que tampoco tenía dinero. Confié el montaje a otro mucho más joven, José Luis Peláez, al que había conocido años antes como el chaval ayudante de mi primera película, con una sensibilidad extraordinaria. Y Rori, casi una niña que me orientaba con el asombro que le producían las imágenes montadas, aún mas nuevas para ella. Y luego el pintor más imaginativo, Alfredo Alcaine, que disfrutaba también como un niño. Trabajamos a nuestro aire, al margen de las normas habituales del mercado, de la censura, de la prudencia. Una experiencia irrepetible. Comenzamos mezclando un Cara al Sol oficial con el que para darle más carácter multitudinario cantamos cuantos pudimos reunir por el bar y los estudios próximos, procurando que nadie se lo tomara a broma. “Nunca pude imaginarme que un día me emocionaría escuchando el Cara al Sol ”, escribió un crítico amigo. Yo gritaba los Viva a España más patrióticos. Me los he tenido que oír mil veces en los viejos actos oficiales, incluso desde mi propia casa al lado de la plaza de Oriente. No debe haber habido nunca un Cara al Sol más absurdo, pero también más eficaz. “Canciones para después de una guerra”, respondía a aquella necesidad visceral de independencia de finales de los años sesenta. No es preciso tener que explicarlo. Una necesidad de poder hacer sencillamente lo que nos apetecía, aunque tuviéramos que atenernos a trabajar con materiales de derribo recogidos como podíamos. Se trataba de suplirlo todo con ingenio, además de pasárnoslo bien, huyendo del masoquismo que implicaba entonces ejercer un oficio tan sometido, poniéndonos a inventar sin límites ni prejuicios.

Aparte de las muy especiales circunstancias de la postguerra era aquel un momento muy señalado de cambios de costumbre y usos: los inicios de una nueva sociedad de consumo, las primeras ventas a plazos, los primeros conflictos de una circulación nunca prevista, el final de unos gustos estéticos como el art decó que todavía se ve en los edificios, en los muebles, y el comienzo de una modernidad que tampoco lo era todavía. Aquella propensión a “Vivir a lo loco”. “Total para qué…”, las medias de plástico con cuanto suponía de cambio en el vestir… y por otra parte la sublimación de la idea de imperio, el “Voy por rutas imperiales”, que encontró en productoras como Cifesa, su adecuación mediática. El apogeo de la radio con los seriales, sus concursos, la gran época de la nueva publicidad, el Nodo. Al mismo tiempo, el patriotismo de canciones canallas, como la zambra “La bien pagá”, paráfrasis que infunde menos significados no menos patéticas, conmocionando al espectador más allá de todo realismo naturalista. Las imágenes y los sonidos engarzados, tiran unos de otros como cerezas que se complementan. Aquellos cantares tan alegremente tristes. Eran tiempos de sobrevivir, de sobreponerse a la oscuridad, al miedo, al vacío. El extraño surrealismo de la vaca lechera, tolón, tolón, con tus quesos, con tus besos... que se oía en los patios por las radios, o en las casitas de papel, en medio del silencio, aquel aturdido silencio, de tanto callar. Rascayú cuando mueras que harás tú, se vive solamente una vez, y total para qué te vas a preocupar.
Nos valía cuanto encontrábamos en el rastro o en los desvanes: juguetes, tebeos, un devocionario infantil, los libros escolares, álbumes de cromos, programas de cine. Y fotos, miles de fotos, de cinematón de familias, de grupos de amigos, de parejas, de bodas, curas. Ferias, primeras comuniones, mujeres enlutadas. Las comprábamos en el rastro, en los fotógrafos de pueblos perdidos, se los pedíamos a los amigos. Recuerdo aquel verano feliz: tenía a la familia en la Costa Brava, me cargaba los viernes con una maleta de discos antiguos y de paquetes de fotos, con una lupa, en un tren nocturno, y me pasaba el sábado y el domingo analizando gestos, formas de vestir, oyéndoles cantar a la vez. Y llegaba el lunes al montaje pletórico de felicidad, a darle forma a aquel depósito de ideas que traía en la cabeza. Y a medida que montábamos la película nos íbamos dando cuenta de que estábamos manejando esa sustancia delicada e incontrolable de los sentimientos, quizás la parte más quebradiza y delicada de nosotros mismos, y de muchos otros, casi siempre víctimas, a quienes podríamos hacerles daño, o reabrir viejas cicatrices. Parecía como si aquel material delicado pudiera estallarnos en las manos.

Después, lógicamente llegó el momento de volver a encontrarnos dentro de otra realidad, otro juego menos apasionante, aunque tampoco dejaba de excitarnos. Aprendí cuando estudiaba letras aquel lema latino “con una mano hacía el trabajo, con la otra tenía que mantener la espada para defenderlo”. Tuve que esconder, casi enterrar, el negativo para que no lo hiciera desaparecer la policía. O los buitres del dinero que se nos echaron encima. Seis años de prohibición. Ministros y altos gobernantes llevaban a sus señoras a escondidas a disfrutar en los ministerios de la película que consideraban perniciosa para los demás y a la que negaban hasta su existencia legal. Resultaría cruel recordar sus nombres y lo que dejaron escrito en los informes que se conservan en los archivos. Algunos otros nos defendieron con asombrosa nobleza. Es una historia que está sin escribir. La acogida de la película cuando pudo estrenarse nos desfasó. Yo creo que la sociedad española de aquel momento estaba esperando esta escenificación del reencuentro en la llamada transición. Vino a ser otro factor de reencuentro, de abrazo entre gentes de pensamiento contrario. Recuerdo aquella euforia en el vestíbulo del cine de estreno, entre personalidades significadas de ideas hasta entonces incompatibles. Parecía haber llegado al fin ese día largamente esperado. Fue el momento oportuno. Un periódico publicó en la portada que la película estrenaba libertad. Una afirmación un tanto grandilocuente, pero creo que en cierto modo significativa por las circunstancias que la hacía emblemática. Artículos, ensayos, editoriales, reportajes. Luego las colas de los cines con la reventa de entradas, durante meses y meses , coloquios, las llamadas generosas de la gente desconocida.

La película fue para mí, sobre todo, un acto de comprensión y de conocimiento. Me atrevería a decir que un acto de amor y de homenaje a las víctimas por excelencia, los inocentes más inocentes. Alguien escribió en un hermoso trabajo periodístico sobre el protagonismo de los niños que aparecen subrepticiamente, como un grito callado, como una apelación, como una protesta moral: el niño solo que no encuentra quién le acoja, los aparcados harapientos en la acera del metro esperando a que pase una camioneta de recogida, los que nos miran detrás de las rejas, los que untan pan en no se sabe qué puchero en plena calle, los que cambian cromos, los que escuchan asustados a un sacerdote, los que comen ansiosos en un Auxilio Social, las buenas niñas instruidas, los escolares que no entienden la historia de España, los que miran con ojos enormes en las ferias. Y me resarcía de que yo no hubiera estado en ningún sitio, desde mi posición de niño de derechas que disfrutó de otros ambientes, entre los vencedores. De ahí quizás aquella necesidad de añadirnos al final en los títulos de crédito, vestidos con nuestros auténticos trajes de primera comunión, junto a los juguetes de lata con los que nos compenetrábamos, mientras que parte del país esperaba que se fuera el caimán. Había llegado del exilio, también por entonces, el niño Juan Carlos con que termina la película, mirándonos a todos con no menos cara de perplejidad."



Y por cierto, si queréis consultar el ranking actualizado, aquí lo tenéis. ¡Está emocionante la recta final de esta temporada!
► Leer más...