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lunes, 6 de julio de 2009

Sinuhé el egipcio

La película dirigida por Michael Curtiz en 1954 según todos los grandes críticos del cine coinciden en que "le falta algo", ese algo es que quizás su protagonista principal Edmund Purdom no esté a la altura de esta producción. Esto tiene su explicación en que fue buscado deprisa y corriendo para suplir al gran Marlon Brando, que dejó plantado a la Fox para este papel que habían hecho a su medida. Brando por este tiempo era ya una estrella rutilante y dijo refiriéndose a este tema frases como "Hollywood tiene un glamour pútrido" o "la única razón por la que estoy aquí es porque no tengo fuerza moral para rechazar el dinero".

El reparto compuesto por Victor Mature, Jean Simmons, Gene Tierney y Peter Ustinov, estaba preparado para empezar el rodaje al igual que todo el equipo técnico, los decorados terminados, todos esperaban la llegada de Marlon Brando, cuando llegó una carta del psiquiatra del actor, en ella el galeno decía que su paciente estaba bajo una gran tensión mental y se enfrentaba a una importante crisis personal, todo lo cual le impedía encarnar al médico del antiguo Egipto protagonista de la historia de Waltari.

Años más tarde el actor reconoció que la carta en cuestión había sido un truco para librarse de interpretar la película, pero cuando dejó plantada la producción a Zanuck casi tienen que ingresarle, víctima de una apoplejía.

En los años 50 Hollywood ya no era el de antes, y los estudios no podían suspender a sus estrellas a discreción. Solo podían denunciarlos en los tribunales, esperando un juicio que podía dilatarse en el tiempo durante meses. No había por tanto forma de obligar a Brando a que interpretara la película, de manera que el proyecto se llevó a cabo con Edmund Purdom en el papel protagonista.

Las extravagancias de las estrellas chicos...
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domingo, 5 de julio de 2009

Casablanca

Quien iba le iba a decir a la Warner que su proyecto de una película modesta (de la que se rodaban en los años 50) se iba a convertir en un mito, un icono para los cinéfilos,... Casablanca es más popular ahora que en enero de 1943 cuando se estrenó.

Su trama sencilla, con tono melodramático hoy aún nos hace enloquecer: en la ciudad marroquí de Casablanca, bajo colonia francesa, se apiñan numerosos refugiados huidos de la Europa ocupada por los nazis. Todos esperan el salvoconducto que les lleve a Lisboa para partir desde allí a Estados Unidos. Allí en Casablanca existe un café regentado por Rick, un americano descreído y cínico encarnado por Humphrey Bogart, con un pasado oscuro que prefiere mantenerse al margen de intrigas políticas, aunque debajo de ese caparazón cínico se esconde un sentimental.

En el Rick's Cafe aparece un día Ilsa (Ingrid Bergman), la mujer de la que un día estuvo enamorado Rick, y por la que fue traicionado.

Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando. Michael Curtiz era un genio que podía compartir el trono que sus compatriotas (Ford, Hawks, Capra) supieron conseguir.

Pese a todo cuando Rick la vio entrar en el café dijo: "De todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío".

El guión y el rodaje fueron complicados. La película estaba basada en una obra de teatro que había sido rechazada por los empresarios de Broadway, cuando lo habitual era que Hollywood se interesara sólo por los grandes éxitos. La guionista de la Warner, Irene Lee, tuvo acceso al libreto y sugirió su adaptación al cine, así que el todopoderoso Jack Warner se hizo con los derechos de la obra.

La adaptación de la obra para el cine corrió a cargo de dos guionistas de prestigio, Julius y Philips Epstein, mientras se buscaban con urgencia a los actores, entre otros sonaron nombres como el de Ronald Reegan, Ann Sheridan y George Raft. Las malas lenguas dicen que la actriz francesa Michele Morgan pidió 55.000 dolares, mientras Ingrid Bergman se conformó con 25.000. Pero no fue fácil conseguir a la Bergman, pues estaba contratada en exclusiva por David O. Selznick (ya sabéis, el productor de Lo que el viento se llevó), se llegó a un acuerdo-trueque y cedieron a cambio a Olivia de Havilland; eso sí el tío quiso saber de qué trataba Casablanca.

Que "joío" este O. Selznick, no se fiaba ni de su sombra.

Ingrid Bergman cuenta en sus memorias: "El guión se modificaba sin descanso y rodábamos a diario a partir de cero: nos entregaba el diálogo y procurábamos encontrarle su sentido. Nadie sabía en qué lugar sucedía la trama ni cómo finalizaría ésta, lo que desde luego no contribuía a que diéramos verosimilitud a los personajes.Yo le preguntaba a Michel Curtiz aspirando a precisar de quién estaba enamorada y él me respondía "aún no lo sé, mientras tanto... actúe".

Y que me decís de la canción memorable: As time goes by:

You must remember this
A kiss is just a kiss
A sigh is just a sigh
The fundamental things apply
As time goes by.
And when two lovers woo,they
still say " love you",
On that you can rely,
No matter what the future brings
As time goes by.

Obra maestra, queridos.
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sábado, 4 de julio de 2009

Michael Curtiz


BIOGRAFÍA

Director de cine estadounidense, originario de una familia judía húngara. En realidad Michael Curtiz es un pseudónimo, su verdadero nombre fue Manó Kertész Kaminer. Nació en Budapest en 1888 y murió en Hollywood en 1962. Su carrera fue longeva y caracterizada por la regularidad en su producción.

Se formó como actor en la Real Academia de Arte y Teatro. En 1912, empieza a trabajar como actor y director de cine en Hungría, con el nombre de Mihály Kertész. En esta etapa dirigirá 43 películas (que no han sido incluidas en esta filmografía), siendo uno de los principales protagonistas de los inicios de la industria cinematográfica austrohúngara. Pueden apreciarse influencias de los maestros escandinavos Stiller y Sjostrom, con los que estuvo aprendiendo cine. Su carrera se vio interrumpida cuando, por motivos políticos, tuvo que tomar el camino del exilio y marcharse a Austria.

Tras la Primera Guerra Mundial fue contratado por la Warner Bros, lo que supuso su traslado a Hollywood en 1926. Se aclimató con mucha rapidez, comenzando así una relación profesional que perduraría hasta la década de los cincuenta. El éxito de La luna de Israel llamó la atención a Jack Warner, que le propuso su aventura americana.

Allí dirigirá, entre otras estrellas consagradas, a Errol Flynn. Realizaron juntos varias películas de "capa y espada" que han llegado a ser clásicos: El capitán Blood (1935), La carga de la brigada ligera (1936), culminando con Robin de los bosques (1938) y terminando con El halcón del mar (1940).

Cuando los Estados Unidos entran en la Segunda Guerra Mundial, Curtiz, ahora en una posición de prestigio en la Warner, promueve el patriotismo y el esfuerzo bélico en musicales como Yanqui Dandy (1943) y This is the Army (1943), así como en dramas como Casablanca (1943) o Mission to Moscow (1943). La película que le ha hecho pasar a Curtiz al Olimpo del cine fue Casablanca (1943), con Humphery Bogart e Ingrid Bergman, que se reveló como una obra fuera del tiempo, espléndidamente realizada, soberbiamente interpretada y con un impacto emocional que todavía hoy permanece.

Durante la segunda mitad de los años cuarenta, Curtiz exploró nuevos géneros, comenzando por Vivir con papá (1947), un afectuoso boceto de vida familiar en el New York de fin de siglo. Curtiz permaneció activo durante quince años más, aunque su carrera inició una parábola descendente. La disolución del sistema de estudios, que coincidió con su salida de la Warner en 1954 contribuyó a su declinación. Pero continuó su trabajo con estrellas del calibre de Gary Cooper, William Holden, Alan Ladd, John Wayne, Laureen Bacail y Sophia Loren. Sólo una pequeña parte de la producción de esta etapa alcanzó notoriedad. Podemos destacar: El rebelde orgulloso (1958) y Los comancheros (1962). Murió en Hollywood en 1962.

Curtiz estuvo nominado en varias ocasiones para los Oscars: El capitán Blood (1936), Ángeles con caras sucias (1938), Yanqui Dandy (1943) y Casablanca (1944), por la que al fin obtuvo la preciada estatuilla al Mejor Director.

Aunque no se ha reconocido lo suficiente la estatura artística de este gran director, se puede afirmar que por sus manos pasaron algunas de las mejores producciones de la Warner de los años treinta y cuarenta.


EL CINE DE MICHAEL CURTIZ

Se considera a Curtiz como un director sin un estilo especialmente definido: trabajó todos los géneros, no siempre aportando originalidad. Sin embargo, su trabajo tiene características muy personales, como la meticulosidad en la dirección de los actores y medios técnicos, una sofisticada manera de mover la cámara, composiciones robustas o texturas matizadas en la iluminación.

En muchas ocasiones se decantó por los guiones de acción, perteneciendo la mayoría de sus títulos al cine de aventuras. No obstante, sus incursiones en otros géneros gozaron de calidad y éxito, como así atestigua su gran obra cumbre: Casablanca (1943). Pueden destacarse una buena serie de clásicos que llevan su rúbrica como El capitán Blood (1935), Robin de los bosques (1938), El halcón del mar (1940), Yanqui Dandy (1942) y Alma en suplicio (1945), enorme melodrama con la presencia de la diva Joan Crawford.

El personaje del rebelde fue una de las notas comunes a su cine. Podemos hallar numerosas muestras del mismo, como Robin de los bosques con Errol Flynn, pero sin que ninguna de ellas pueda alcanzar las cotas de calidad que Bogart imprimió a los suyos: Casablanca (1943) y Pasaje para Marsella (1944).
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