sábado, 4 de julio de 2009

Michael Curtiz


BIOGRAFÍA

Director de cine estadounidense, originario de una familia judía húngara. En realidad Michael Curtiz es un pseudónimo, su verdadero nombre fue Manó Kertész Kaminer. Nació en Budapest en 1888 y murió en Hollywood en 1962. Su carrera fue longeva y caracterizada por la regularidad en su producción.

Se formó como actor en la Real Academia de Arte y Teatro. En 1912, empieza a trabajar como actor y director de cine en Hungría, con el nombre de Mihály Kertész. En esta etapa dirigirá 43 películas (que no han sido incluidas en esta filmografía), siendo uno de los principales protagonistas de los inicios de la industria cinematográfica austrohúngara. Pueden apreciarse influencias de los maestros escandinavos Stiller y Sjostrom, con los que estuvo aprendiendo cine. Su carrera se vio interrumpida cuando, por motivos políticos, tuvo que tomar el camino del exilio y marcharse a Austria.

Tras la Primera Guerra Mundial fue contratado por la Warner Bros, lo que supuso su traslado a Hollywood en 1926. Se aclimató con mucha rapidez, comenzando así una relación profesional que perduraría hasta la década de los cincuenta. El éxito de La luna de Israel llamó la atención a Jack Warner, que le propuso su aventura americana.

Allí dirigirá, entre otras estrellas consagradas, a Errol Flynn. Realizaron juntos varias películas de "capa y espada" que han llegado a ser clásicos: El capitán Blood (1935), La carga de la brigada ligera (1936), culminando con Robin de los bosques (1938) y terminando con El halcón del mar (1940).

Cuando los Estados Unidos entran en la Segunda Guerra Mundial, Curtiz, ahora en una posición de prestigio en la Warner, promueve el patriotismo y el esfuerzo bélico en musicales como Yanqui Dandy (1943) y This is the Army (1943), así como en dramas como Casablanca (1943) o Mission to Moscow (1943). La película que le ha hecho pasar a Curtiz al Olimpo del cine fue Casablanca (1943), con Humphery Bogart e Ingrid Bergman, que se reveló como una obra fuera del tiempo, espléndidamente realizada, soberbiamente interpretada y con un impacto emocional que todavía hoy permanece.

Durante la segunda mitad de los años cuarenta, Curtiz exploró nuevos géneros, comenzando por Vivir con papá (1947), un afectuoso boceto de vida familiar en el New York de fin de siglo. Curtiz permaneció activo durante quince años más, aunque su carrera inició una parábola descendente. La disolución del sistema de estudios, que coincidió con su salida de la Warner en 1954 contribuyó a su declinación. Pero continuó su trabajo con estrellas del calibre de Gary Cooper, William Holden, Alan Ladd, John Wayne, Laureen Bacail y Sophia Loren. Sólo una pequeña parte de la producción de esta etapa alcanzó notoriedad. Podemos destacar: El rebelde orgulloso (1958) y Los comancheros (1962). Murió en Hollywood en 1962.

Curtiz estuvo nominado en varias ocasiones para los Oscars: El capitán Blood (1936), Ángeles con caras sucias (1938), Yanqui Dandy (1943) y Casablanca (1944), por la que al fin obtuvo la preciada estatuilla al Mejor Director.

Aunque no se ha reconocido lo suficiente la estatura artística de este gran director, se puede afirmar que por sus manos pasaron algunas de las mejores producciones de la Warner de los años treinta y cuarenta.


EL CINE DE MICHAEL CURTIZ

Se considera a Curtiz como un director sin un estilo especialmente definido: trabajó todos los géneros, no siempre aportando originalidad. Sin embargo, su trabajo tiene características muy personales, como la meticulosidad en la dirección de los actores y medios técnicos, una sofisticada manera de mover la cámara, composiciones robustas o texturas matizadas en la iluminación.

En muchas ocasiones se decantó por los guiones de acción, perteneciendo la mayoría de sus títulos al cine de aventuras. No obstante, sus incursiones en otros géneros gozaron de calidad y éxito, como así atestigua su gran obra cumbre: Casablanca (1943). Pueden destacarse una buena serie de clásicos que llevan su rúbrica como El capitán Blood (1935), Robin de los bosques (1938), El halcón del mar (1940), Yanqui Dandy (1942) y Alma en suplicio (1945), enorme melodrama con la presencia de la diva Joan Crawford.

El personaje del rebelde fue una de las notas comunes a su cine. Podemos hallar numerosas muestras del mismo, como Robin de los bosques con Errol Flynn, pero sin que ninguna de ellas pueda alcanzar las cotas de calidad que Bogart imprimió a los suyos: Casablanca (1943) y Pasaje para Marsella (1944).

No hay comentarios:

Publicar un comentario